• 30/noviembre/2010 •

Pasados de moda

<b>Carlos Livacic</b><br>Sociólogo de la U. Central.

Carlos Livacic
Sociólogo de la U. Central.

En los tiempos en los cuales nos encontramos viviendo, para personas como yo, con casi medio siglo de vida, la verdad es que poco cuesta sentirse pasado de moda. No porque así sea, sino por la rapidez como pasa todo.

La forma actual en que se suceden los hechos y se establecen las relaciones no es nada de amable con aquellos que nos quedamos en las formas con las cuales fuimos criados. Para muestra, un botón cotidiano desde la convivencia y las maneras como resolvemos nuestras promesas.

Hoy por hoy, el valor de la palabra se ha relativizado a tal nivel que suponer la mantención de lo comprometido como parte de los procedimientos de correspondencia, se entiende como una idea del pasado, y en ocasiones, puede ser motivo de mofa por la exigencia que se respete o se cumpla de acuerdo a la palabra empeñada. Al parecer, el hecho en sí viene en caída libre y no parece importar lo que algún día fue y la forma en que determinó las maneras de ser de cada uno de nosotros.

Si pasamos al tema de las relaciones de pareja y todo lo que ello implica, la idea del largo plazo o los conceptos que emergían del romanticismo tales como “contigo pan y cebolla”, van emprendiendo la retirada desde la expresión y construcción de la realidad familiar. Lo cotidiano, como manifestación del otro en sí mismo, se entiende como variable de éxito y logro sin precedentes en los tiempos modernos.

Hoy, quedamos adscritos a la idea que se concibe en la inmediatez de los acontecimientos, sin procesos, ni nada que pueda parecer que está demorando la idea inicial de nuestro trabajo diario. Hoy, todo vale y existe si nos permite el desarrollo del “ego sum propium”, olvidando el mundo de relaciones sociales que debemos establecer para alcanzar los mínimos niveles de tolerancia e inclusión por los ritmos y tareas de nuestros semejantes. Ya nada es lo mismo, ya nada puede parecer igual, son los tiempos y sus resultados.

Desde la perspectiva de los ingresos, se debe estar a la altura de los nuevos tiempos, de este Chile conectado que exige acceso y las posibilidades de relaciones a través del crédito. Las deudas están insertas en el ADN de toda persona que se considere moderna, que tiene aspiraciones de logro. Hoy, es un nuevo tiempo, no puede haber nada que nos detenga, estamos para eso, para llegar arriba, lo más arriba posible y en ocasiones sin medir las consecuencias.

Hoy, debemos estar “a la moda” para ser considerados, para entender que somos parte de algo, pero siempre y cuando respondamos a los que otros estiman o señalan como lo adecuado. La expresión sociológica de antaño, de la vida en comunidad junto a otros, va quedando en el pasado y, sin querer sonar “añejo”, esta nueva realidad no me gusta.

Carlos Livacic.

Publicado: 30/11/2010

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