• 14/noviembre/2020 •

Pensiones: la gran falla del Estado

<b>Fernando Cruz</b>Sociólogo-Escritor@fndocruz

Fernando CruzSociólogo-Escritor@fndocruz

Las coordenadas ideológicas están extraviadas. Parlamentarios de derecha defendiendo impuestos a las altas rentas, sus pares de izquierda haciendo todo lo contrario, celebrando que cada cual se va a salvar con lo propio. Las coordenadas son inservibles, pero da lo mismo, hoy es el resultado el que manda: hasta cuatro millones de chilenos podrían quedar sin saldo en sus fondos de pensiones. 

Más allá de los partidos, es el Estado el que ha fallado. Las personas han debido afrontar la crisis de la pandemia con sus ahorros, adelantando recursos que en el futuro necesitarán y que, seguramente, no podrán reponer trabajando. El Estado ha adquirido una deuda con los futuros pensionados, sin pensiones, pues tendrá que financiarlos en el futuro.

Falló, primero, el ejecutivo, con sus ayudas insuficientes y tardías. En el fondo, está el tradicional paternalismo de la elite, desconfiando de las decisiones de consumo de las personas. Se van a comprar un plasma en vez de comida, dijeron desde el Gobierno. Otros decían alcohol, zapatillas, ropa para los niños. Parecen creer que las personas son responsables e inteligentes cuando se endeudan o compran a crédito, pero no cuando reciben bonos y ayudas. Aunque no tengan trabajo, estén tapados en deudas y les falte comida, igual van a preferir un televisor. Inentendible. 

Luego, falló el poder legislativo, incapaz de discutir los proyectos con la urgencia que la circunstancia requería. Las personas, entonces, se pasaron la mayor parte de las extensas cuarentenas sin apoyo estatal. Los parlamentarios estaban más preocupados de los resultados en las encuestas y su popularidad en redes sociales, que de los intereses de quienes los eligieron. 

El daño está hecho. Quienes legítimamente querían reemplazar el sistema de AFP encontraron una manera de horadarlo, aprovechándose de la vulnerabilidad de millones de chilenos, y quienes, supuestamente, lo defendían han entregado alternativas deficientes, terminando por plegarse a los primeros para no perder votos. En unos años, sea cual sea el sistema, cuatro millones de personas no van a contar con estos fondos por culpa de un Estado torpe e indiferente. 

Fernando Cruz
Sociólogo-Escritor
@fndocruz

Relacionados: