• 17/mayo/2010 •

Persisten las dudas tras el 27-F

<b>Jorge Sanz Jofré</b><br>Analista Internacional, Profesor de Geopolítica, Magíster en Ciencias Militares, Doctor © en Ordenamiento Territorial y Desarrollo Local por la Universidad de Castellón, España

Jorge Sanz Jofré
Analista Internacional, Profesor de Geopolítica, Magíster en Ciencias Militares, Doctor © en Ordenamiento Territorial y Desarrollo Local por la Universidad de Castellón, España

Desde que ocurrió la catástrofe que nos sacudió la madrugada del 27 de febrero de 2010, hay un grupo de personas, no se de qué magnitud, que buscan determinar responsabilidades de algún tipo; políticas, penales, administrativas o cualquier otra, pero tener un responsable.

En esta incesante búsqueda hemos visto que muchos los dardos apuntan hacia las FF.AA., nuevamente, ya que siempre es fácil y barato atacar a un uniformado habida consideración que no tienen la capacidad de defensas corporativas o personales. En este caso al Jefe del Estado Mayor Conjunto, puesto recién creado tres días antes del sismo y al Comandante en Jefe de la Armada, Jefe Superior del SHOA.

Entre todo lo que se dice es que no hubo helicóptero, los militares no salieron, los marinos se preocuparon de los buques, las FF.AA. no nos dieron información y etc. pero, nadie se ha preguntado quién estaba a cargo de dirigir las emergencias en Chile, tampoco se han preguntado ¿Qué tenían que ver las FF.AA. en esto?, sólo ha habido ataques eludiendo responsabilidades. Si buscan al Almirante por que era el superior del SHOA ¿quién era el superior de ONEMI?

Si buscamos en este desfile de posibles responsables y sin tener el ánimo de convertirme en uno más de ese grupo justiciero ¿En que parte de la misión de las FF.AA. aparece el control de la situación o el reemplazo de ONEMI en caso de emergencia?. Más me parece que esto era al revés; no olvidemos que el gobierno de la Presidenta Bachellet había subordinado a las FF.AA. a ONEMI en caso de emergencia. ¿Es posible imaginarse ese escenario? ¿Es posible imaginar a la Dirección de ONEMI comandando las FF.AA? Una norma bien pensada diría un crítico.

En este mismo escenario entonces, las FF.AA. eran actores de reparto. ¿Por qué habrían de asumir las responsabilidades más allá del error del SHOA? (que se está investigando también)

¿Por qué los militares habrían de salir a la calle por iniciativa propia si hasta el gobierno se complicó cuando dio la orden, según lo reconoció el Sr. Bitar? Es más, pienso que la pregunta es ¿Qué habría sucedido con todos aquellos que buscan responsabilidades uniformadas si los militares salen a la calle por iniciativa de un general?, ¿seguiría hoy siendo General?.

Es difícil en un mar de dudas y participantes empezar a determinar culpas. El sentido común señala que si existe un organismo a cargo de la coordinación de las emergencias, ese sería el responsable y si ese organismo no hizo las coordinaciones y no estaba equipado adecuadamente para superar las emergencias, hay que buscar en ese escalón y en los superiores a los responsables. Si la ONEMI pertenece al Ministerio del Interior ¿Por qué se apunta a Defensa?

Hay muchas preguntas que resolver pero ninguna va a devolver la vida a las personas que se llevaron el mar o el terremoto y de esas nadie se preocupa. Esas personas murieron antes que en ese “Cuartel General de especialistas en Emergencias” que debía ser ONEMI lograran establecer una comunicación a través de una red segura y privada (lo mínimo exigible después que se desarmó la red de radioaficionados que operaba en emergencias antiguamente), y en esa responsabilidad de gestión, de conocimientos, de asertividad, de corazón, de iniciativa, no están los militares; ellos no pertenecían a ese grupo de especialistas en Emergencias que constituía ONEMI.

Una última pregunta ¿cuál es la sentencia que nos dejaría tranquilos? Y ¿a quién?

Jorge Sanz.

Publicado: 17/05/2010

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