• 08/septiembre/2009 •

Piñera estancado pero ganando en primera y segunda vuelta

<b>Jacinto Gorosabel</b><br>Ex Presidente Nacional de la Juventud UDI. Colaborador Comando Presidencial de Sebastián Pinera.

Jacinto Gorosabel
Ex Presidente Nacional de la Juventud UDI. Colaborador Comando Presidencial de Sebastián Pinera.

A propósito de la propaganda política que es posible encontrar en radio y en carteles callejeros, se ha suscitado una controversia respecto de su procedencia legal y la inversión en dinero que ella importa. Acerca del primer punto es claro que todos los candidatos presidenciales y parlamentarios han infringido el espíritu de la ley que estipula que el período de propaganda comienza el 13 de noviembre. En este sentido, más que rasgar vestiduras por este incumplimiento, cabría reflexionar acerca de la eficacia de una ley que no es respetada por nadie y sobre el escaso sentido que tiene mantenerla por más tiempo.

Los avisos radiales, gigantografías y afiches políticos también han dado lugar a una polémica más bien hipócrita. Por una parte, están aquellos que llaman a la austeridad invocando como razones la pobreza, la cesantía, etc. Y por otro lado, están los candidatos presidenciales con menos recursos económicos que sus competidores y que, impotentes ante esta desventaja, critican amargamente y en tono moralista lo que ellos llaman el “despilfarro” de sus contendores. “Despilfarro” que ellos mismos serían capaces de protagonizar gozosamente si recibieran del cielo los millones de pesos necesarios para igualar y ojalá superar en propaganda a su contrincante.

“Despilfarro” que ellos no ven ni admiten en el desembozado intervencionismo electoral que se despliega a lo largo del país a través del uso indebido de recursos públicos. ¿Acaso no hay malversación cuando se usa un bien fiscal en beneficio personal o de un grupo político? Cuando la Presidenta lleva en el avión presidencial pagado por todos lo chilenos al candidato presidencial de la Concertación para hacer una gira con él, ¿no es acaso intervención electoral y además un verdadero despilfarro?

Pero también estimamos hipócrita la controversia cuando se sostiene que no debe gastarse en propaganda porque hay pobres o cesantes. ¿Qué tiene que ver la triste realidad que viven muchos compatriotas con el hecho de que existan más o menos afiches en la calle? Tal vez es políticamente incorrecto decirlo, pero alguien tiene que hacerlo: no hay ninguna relación causa-efecto entre la cantidad de dinero invertida en publicidad y el desempleo o la miseria. Si se quiere hacer un llamado a la austeridad, a la no ostentación habría que comenzar por realidades más obvias y ofensivas para los pobres que unas gigantografías. Con seguridad, el lector conoce no sólo de personas que gastan sumas siderales en tonterías sino también de respetables organizaciones que conservan y multiplican sus riquezas materiales en abierta contradicción con lo que predican.

Hace unos días fueron dados a conocer los resultados de la encuesta CEP. No vamos a repetir aquí las conclusiones lógicas acerca de ella. Sólo decir que hasta ahora jamás un candidato presidencial de derecha había obtenido a menos de 100 días de la elección el primer lugar de las preferencias en primera y en segunda vuelta. Este es un hecho inconmovible y elocuente. A la luz de esos números es evidente que Sebastián Piñera ha sido el mejor abanderado que ha tenido la Alianza.

Las expectativas de triunfo de la centroderecha crecen día a día y es tan obvio este fenómeno que en una acción desesperada la propia Presidenta Bachelet hizo una cadena nacional de radio y televisión a la misma hora que Piñera era proclamado en un acto multitudinario. El mensaje de Bachelet, carente de todo interés, tuvo el exclusivo propósito de opacar o neutralizar el efecto mediático que tendría los noticieros que, minutos más tarde, informarían de la referida reunión masiva. Da pena constatar cómo se mal maneja el poder para fines tan mezquinos como injustos. Así como también entristece que el gobierno haya desechado la propuesta formulada por Piñera para aplazar en 30 días el cierre las inscripciones en el Registro Electoral. Nuevamente queda en evidencia tras el rechazo de la Concertación no hay verdaderas razones y argumentos serios, sino simplemente la voluntad de impedir que se incorporen jóvenes al padrón electoral, ¿por qué motivo?, sencillamente porque las encuestas coinciden en señalar que la mayoría de los jóvenes no inscritos manifiestan su intención de votar por Piñera.

Los próximos meses serán de infatigable lucha política.

La Concertación, a través del Estado, desplegará todas sus fuerzas para promover la candidatura oficialista y neutralizar el crecimiento electoral de Piñera. Probablemente veremos que la coalición de gobierno es capaz de impulsar nuevos episodios de intervencionismo electoral con el fin de retener el poder que conserva hace casi 20 años.

Jacinto Gorosabel.

 

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