• 27/septiembre/2009 •

Piñera no usó información privilegiada

<b>Jacinto Gorosabel</b><br>Ex Presidente Nacional de la Juventud UDI. Colaborador Comando Presidencial de Sebastián Pinera.

Jacinto Gorosabel
Ex Presidente Nacional de la Juventud UDI. Colaborador Comando Presidencial de Sebastián Pinera.

Pareciera que el candidato Eduardo Frei confunde ser estadista con ser estatista pues durante el pasado debate presidencial insistió en ofrecer más Estado como solución para prácticamente todos los problemas que enfrenta el país. Casi no hizo alusión a su principal propuesta programática que consiste en una reforma constitucional, necesidad que según el senador DC, es imperativa para los chilenos. Frei decidió usar un sesgado y equívoco “informe” redactado por dos integrantes de la sección chilena de la ONG “Transparencia Internacional. El documento habla de los casos de corrupción privada y del manejo de información privilegiada. Dentro de ese contexto, se menciona la multa que aplicó hace años la Superintendencia de Valores y Seguros a Sebastián Piñera. Si bien el “informe” no dice literalmente que Piñera usó información privilegiada (sí lo dijo Frei en el debate) lo sugiere de manera ambigua y oblicua.

El común denominador de todas las aristas del supuesto «informe» es la deshonestidad. Faltaron a la honestidad los redactores del documento, al acomodar los hechos relativos a la intervención de la SVS en la compra de acciones de LAN por parte de Piñera, como un caso de corrupción privada y de «abuso de información privilegiada» lo que en verdad no fue ni lo uno ni lo otro, pues la multa aplicada a Piñera fue por haber adquirido acciones con anterioridad a la publicación de los estados financieros de una sociedad y este hecho no se encuentra especificado como ilícito en la ley chilena.

También hay deshonestidad cuando dos integrantes de un organismo se arrogan la representatividad de éste, poniendo en riesgo el prestigio de Transparencia Internacional y faltando a la confianza que en ellos depositaron sus directores. Por ello, lo correcto sería que Rocío Noriega y Marcelo Cerna asumieran responsable y públicamente la autoría de ese «informe», explicitando que éste no fue redactado en representación de la organización que integran.

Asimismo, hay deshonestidad cuando el candidato Frei, sabiendo que es erróneo el contenido del documento, decide usarlo en el debate presidencial para atacar arteramente la honra de Piñera, revelando con esta conducta que su estrategia de campaña se puede describir en dos palabras: todo vale. Sin embargo, según una encuesta realizada por La Segunda y la Universidad del Desarrollo, más del 50% de los consultados rechazó el ataque de Frei a Piñera manteniendo éste último su adhesión en 39%, mientras que Frei baja un punto y queda en 23%. En el mismo sondeo, Enríquez-Ominami también baja un punto y registra un respaldo de 19%. El mismo estudio midió 6 atributos de los candidatos participantes en el debate. En 3 de esos atributos gana Piñera quien es destacado por el público como quien tiene mejor conocimientos de los temas, capacidad y mejor defiende los intereses de la ciudadanía. En tanto, Enríquez-Ominami es evaluado como “simpático” y Arrate como “cercano”.

Aunque Enríque-Ominami tuvo un buen desempeño durante el debate, resulta paradojal que haya citado en el debate televisado al fallecido papa Juan Pablo II para enfatizar la preocupación que según él tiene, como postulante a La Moneda, por los pobres.

Llama la atención porque según una publicación aparecida en el diario Las Últimas Noticias el 11 de abril de 2006, el entonces diputado socialista, refiriéndose a los proyectos de monumentos que en esa época se revisaban, dijo textualmente: «hay 19 proyectos sobre monumentos, uno de ellos a Juan Pablo II, a quien aborrezco profundamente».

Sería bueno saber si hoy Enríquez-Ominami sigue aborreciendo «profundamente» a Juan Pablo II. ¿O también habrá cambiado de opinión como lo hizo recientemente respecto de los símbolos patrios?.

Justo ahora que se discute el futuro emplazamiento, como justo homenaje, de una estatua de Juan Pablo II resultaría interesante saber qué piensa Enríquez-Ominami sobre este monumento y, naturalmente, si aún sostiene el juicio que emitió hace 3 años acerca del personaje que representa.

Jacinto Gorosabel.

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