• 18/octubre/2009 •

Piñera y las uniones homosexuales

<b>Jacinto Gorosabel</b><br>Ex Presidente Nacional de la Juventud UDI. Colaborador Comando Presidencial de Sebastián Pinera.

Jacinto Gorosabel
Ex Presidente Nacional de la Juventud UDI. Colaborador Comando Presidencial de Sebastián Pinera.

Hace unos días, los senadores Andres Chadwick (UDI) y Andrés Allamand (RN), han hecho pública una propuesta legal para regular las uniones de hecho en Chile incluyendo las homosexuales, bautizada como “Acuerdo de Vida en Común”. Este pacto reglamenta los derechos civiles de las parejas que conviven pero no permite el matrimonio gay.

El “Acuerdo de Vida en Común” es un reconocimiento legal de la vida en común fuera del matrimonio que, según la encuesta Casen 2006, mantienen 2 millones de chilenos, haciéndose cargo de esta realidad, los senadores dicen que deben enfrentarse los vacíos legales que afectan a estos compatriotas, proponiendo al efecto:

  1. Mantener el matrimonio exclusivamente para personas de distinto sexo.
  2. Normar la convivencia no matrimonial en materias de socorro recíproco, sucesión, vivienda, acceso a la seguridad social y efectos patrimoniales derivados de la convivencia.
  3. Establecer un pacto formal que regirá mientras dure la convivencia sin afectar la institución del matrimonio.

Este “Acuerdo de Vida en Común” podrá ser celebrado por dos personas mayores de edad, que no tengan vínculo matrimonial vigente, de sexo distinto o del mismo sexo, ante cualquier notario público o cualquier oficial del Registro Civil. Éste último organismo, guardará una copia del contrato en un registro especial, desde la fecha de éste registro producirá efectos para el resto de la comunidad.

Quienes celebren el “Acuerdo de Vida en Común” tendrán recíprocamente, las siguientes obligaciones:

  1. Mantener la convivencia.
  2. Otorgarse mutuamente ayuda material y socorro.
  3. Respetar los derechos contemplados en la ley.

Respecto de los bienes, cada una de las partes conserva la propiedad y la administración de sus bienes personales. Aquellos bienes adquiridos durante la vigencia de Acuerdo de Vida en Común, se presumirá que pertenecen a ambos contratantes, salvo que ellos pacten lo contrario.

Este pacto o contrato podrá durar durante toda la vida de quienes lo celebren y termina por la muerte de uno de los contratantes, por declaración conjunta de ambas partes, por la decisión de una de ellas de poner fin a la convivencia y por el matrimonio de los contratantes entre sí o de uno de ellos.

En materia sucesoria, el Acuerdo de Vida en Común hará presumir que las partes se confieren recíprocamente la cuarta parte de la herencia (cuarta de libre disposición) y se estudia la posibilidad de que el contratante sobreviviente se adjudique preferentemente el uso, goce o dominio del inmueble que le servía de habitación con cargo a su parte de la herencia.

Una encuesta del diario La Tercera, revela que el 59% de lo chilenos está de acuerdo con que exista una ley que permita la unión civil entre homosexuales que garantice los derechos de herencia. El mismo sondeo señala que el 73% está en desacuerdo con que una pareja homosexual pueda criar o adoptar hijos.

A propósito de ésta polémica, el candidato presidencial Sebastián Piñera expresó su apoyo al documento de trabajo elaborado por los senadores Chadwick y Allamand. Asimismo, el sacerdote Felipe Berríos manifestó su coincidencia con la necesidad de regularizar estas uniones de hecho.

En contra del AVC se pronunció el diputado UDI, José Antonio Kast quien afirma que legislar acerca de las parejas gay podría ser el primer paso hacia el establecimiento del matrimonio homosexual y la adopción por parte de estas parejas. Si bien es cierto que el AVC implica un cierto reconocimiento tácito por parte del Estado hacia la convivencia de parejas homosexuales, parece poco probable que ello nos lleve inevitablemente hacia el matrimonio gay. Es cierto, como dice Kast, que el AVC es una especie de matrimonio de segunda clase, pero también es verdad que los chilenos deben tener la libertad de optar o no por casarse o pactar un AVC, si así lo desean. Si más de 2 millones de compatriotas han resulto convivir sin casarse no resulta lógico imponerles como único camino el matrimonio para, por ejemplo, administrar sus bienes.

El debate acerca de este tema demuestra la cohabitación dentro de la Alianza por Chile, de una derecha conservadora y otra liberal, ambas tienen legítimo derecho a expresarse y discrepar pero no por ello pueden darse el lujo de poner en riesgo la opción de triunfar en las próximas elecciones presidenciales.

En este sentido, debe prevalecer el proyecto político común que fundamentan la alianza entre la UDI y RN, por sobre las diferencias personales que tengan sus miembros entre sí. Nadie en la Coalición por el Cambio puede restarse a prestar su apoyo para el triunfo de Piñera.

Comparto plenamente la opinión de quienes expresan que para la derecha es un imperativo moral esforzarse al máximo por obtener esta victoria electoral. Más allá de respetables diferencias doctrinarias, debe primar siempre el compromiso con Chile y con su bien común.

Jacinto Gorosabel.

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