• 03/noviembre/2017 • Cultura,Internacional
A- A A+

Pilsen Days: el encuentro de dos mundos

<b>Ilka Oliva Corado</b><br> <b>@ilkaolivacorado</b><br> <b>cronicasdeunainquilina.wordpress.com</b><br> Escritora guatemalteca. Inmigrante indocumentada con maestría en discriminación y racismo.

Ilka Oliva Corado
@ilkaolivacorado
cronicasdeunainquilina.wordpress.com
Escritora guatemalteca. Inmigrante indocumentada con maestría en discriminación y racismo.

Son las 6:30 de la tarde del día sábado 28 de octubre, en Chicago en la época del frío la noche llega pronto, en la oscurana del crepúsculo busco estacionamiento en la 18th Street en Pilsen, corazón del barrio mexicano, y comienzo a caminar sobre la avenida buscando La Catrina Café, lugar donde se lleva a cabo la exposición Pilsen Days.

Ir a Pilsen es como regresar al corazón del arrabal donde crecí, los arrabales comparten el mismo ADN, no importa en qué lugar del mundo estén, el tejido social es el mismo. Después de caminar unas cuantas cuadras sobre las calles alfombradas de hojas ocres que sopla el viento y observando la personalidad del lugar, que es muy singular, me encuentro con la puerta de entrada a La Catrina Café, antes de abrir me asomo por la ventana y contemplo la atmósfera, entre bohemia y tertulia con carácter de guateque callejero en arrabal.

Abro la puerta y entro, doy dos pasos y una mirada circular al lugar, una fotografía me detiene, me atrae, me atrapa, todo lo demás deja de existir: el bullicio, las personas del lugar, el resto de la exposición, somos solamente esa fotografía y yo en medio de la nada, perdidas en el tiempo. Me habita, me llama, me susurra al oído, me acaricia, me desnuda, me deja observar de cerca su alma: el arrabal, los parias, el retumbar de un corazón que se ve así mismo reflejado en la mirada del hombre parado sobre la línea del tren, con una escoba en la mano. Son apenas unos instantes que parecieron una eternidad, vuelvo, respiro y busco a Moira Pujols, dominicana y una de las organizadoras, que fue quien me invitó a la exposición y solo porque ella me invitó asistí. Me tocó atravesarme toda la ciudad para poder estar ahí. Soy una cavernícola alejada de todo el bullicio cultural, son lugares en los que no que encajo y en los que me siento totalmente ajena.

Comienzo a caminar observando la exposición, con aquella primera fotografía abriéndome los poros, escucho el ruido del tren sobre las vías, la mirada del hombre sosteniendo la escoba me vuelve a atravesar, los parias nos identificamos por instinto, nos olemos, nos sentimos, nos amamos porque todos somos uno y nuestro núcleo celular es la dignidad en la exclusión: una resistencia inquebrantable.

Son fotografías de Pilsen en la década del 90, tomadas por quien en esa época era un estudiante japonés llegado a Chicago a estudiar fotografía al Columbia College. Hablo de Akito Tsuda. Y es lo que llama la atención de lo esencial de esas fotos: el encuentro de dos mundos que no por distintos son ajenos.

¿Qué hacía un japonés en la comunidad latina de Illinois? No vivía ahí, pudo haber ido a cualquier otro lugar, al barrio italiano, al griego, al chino, al centro de la ciudad con sus edificios rascando las nubes, ¿por qué el barrio mexicano? ¿Por qué el arrabal? ¿Por qué un lugar marginado donde dicen que puyan con tortilla tiesa? ¿Por qué buscar a los invisibles de la sociedad? ¿Por qué no se fue a tomarle fotos a las flores en primavera o al azul del lago en verano? ¿Por qué a los parias?

Las respuestas las encontré cuando subió a tarima y fue ovacionado por los asistentes que coreaban su nombre y le agradecían la deferencia. Fue un instante largo el que se quedó en silencio, sus ojos lo delataban, su alma demasiado transparente se dejaba ver como el cielo desnudo en día de verano, y me erizó la piel esa inocencia, esa humildad, Akito era uno de nosotros, nacido en otro lugar del mundo pero uno de los nuestros, tenía lo esencial que es lo realmente importante en la vida y la médula espinal de la humanidad.

Y la multitud lo aplaudía y él no hablaba, conteniendo la emoción, y era natural, es natural de las personas que hacen las cosas por amor y responsabilidad no por reconocimiento, actuar así ante estas situaciones. Lo imaginé 20 años atrás, caminando por el barrio, compartiendo con la comunidad, que lo llegó a querer tanto que lo dejó entrar a sus casas y tomar fotografías de las escenas diarias en un arrabal pobre y marginado que se levanta todos los días para palear las circunstancias.

Y es esa la responsabilidad humana, ¿qué hacer con los talentos? Que todos los tenemos. ¿Con las herramientas? ¿Tomar participación o simplemente obviar? ¿Hacer el arte una decoración o una acción política? En este caso Akito, que 20 años después nos vino a mostrar, -desde Japón, donde radica- un barrio que muchos migrantes no conocimos. Y queda en esas fotografías, la historia contada, la denuncia, el sentimiento y el acercamiento de dos mundos, que no por distintos son ajenos. Pilsen Days queda inmortalizada en la cámara de Akito y será Memoria Histórica para las generaciones venideras.

Casi al final de la exposición me enteré que esa fotografía que me atrajo tanto, que para mí es la médula de la exposición y es la foto más importante, también entreteje la historia del contacto y el acercamiento de Akito con la comunidad mexicana, que le abrió las puertas gracias a su amistad con Tom Herrena, quien aparece sosteniendo una escoba en medio de la línea del tren: el paria en el que me reflejé inmediatamente cuando sentí sus signos vitales en los míos.

Queda comprobado pues, que lo de Akito no era un escaparate de fotógrafo jactancioso buscando las galas de la inmortalidad, era la comunicación de su alma con las almas que en la intemperie se buscan, para abrigarse entre sí. Eso además de ser arte, es humanidad. ¡Qué a Akito, la gloria le sea eterna!


https://cronicasdeunainquilina.com/2017/10/31/pilsen-days-el-encuentro-de-dos-mundos/
Ilka Oliva Corado.
@ilkaolivacorado
contacto@cronicasdeunainquilina.com
Estados Unidos.

GD Star Rating
loading...

Relacionados:

Somos lo mismo que juzgamos

Somos lo mismo que juzgamos

En las manifestaciones en Colombia en días pasados, varios migrantes venezolanos fueron vapuleados por gente que los acusó de robar y crear disturbios, esa misma gente que exigía derechos humanos (Más...)
03 Dec 2019
Daniela y su delantal

Daniela y su delantal

Dentro de las nefastas noticias que ocurren en Latinoamérica en los últimos días apareció como una pócima de esperanza, la sonrisa de una niña salvadoreña de 16 años que decidió (Más...)
29 Nov 2019
El silencio ante el oprobio

El silencio ante el oprobio

Existen muchas formas para ser cobardes, canallas y ruines, existen muchas formas para matar sin apretar el gatillo, de violar sin tocar un cuerpo y todas se compactan en el (Más...)
20 Nov 2019
Perdón Guatemala, te fallamos

Perdón Guatemala, te fallamos

Ríos secos a causa de la extracción minera y del robo de agua para riegos masivos de palma africana. Guatemala ocupa el cuarto lugar en la tala ilegal de árboles (Más...)
29 Oct 2019
Mi primer amor en las artes

Mi primer amor en las artes

Mi cama no tiene cabecera, reparé en eso hace dos días cuando quise leer en la noche y me dolió el lomo repesado en la pared, si le pongo una (Más...)
15 Oct 2019
Las insurrectas: Alice Munro

Las insurrectas: Alice Munro

La agudeza de la escritura de Alice Munro está marcada por la simplicidad y la naturalidad con la que conversaría cualquier ama de casa con sus amigas en la cocina (Más...)
03 Oct 2019
La envidia entre mujeres

La envidia entre mujeres

Al dominio patriarcal le es afín que las mujeres sintamos envidia entre nosotras, le es grato cuando nos odiamos, nos señalamos, cuando nos dispersamos en lugar de unirnos. Cuando estamos (Más...)
24 Sep 2019
El faro

El faro

Náufraga, yendo de tormenta en tormenta, después de haberlo intentado todo para llegar a la orilla y sin poder mantenerme a flote por mí misma, me di por vencida pensando (Más...)
19 Sep 2019