• 21/diciembre/2009 •

¿;Por qué algunos anglicanos desean ser católicos?

<b>Rodrigo Larraín</b><br>
Sociólogo, académico pre y postgrado en las Facultades de Ciencias de la Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Central. Tiene una Maestría en Ciencias Sociales, una Licenciatura en Educación, un post-título de Administrador e Investigado

Rodrigo Larraín
Sociólogo, académico pre y postgrado en las Facultades de Ciencias de la Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Central. Tiene una Maestría en Ciencias Sociales, una Licenciatura en Educación, un post-título de Administrador e Investigado

El anglicanismo es un amplio movimiento cristiano, católico y evangélico, no reformado ni protestante, con diversas tradiciones en su interior: la Comunión Anglicana con el Arzobispo de Canterbury como primado, mas no como jefe; el Anglicanismo Continuante, de carácter conservador; iglesias a anglicanas o episcopalianas (que es el nombre de los anglicanos en Estados Unidos y en otros lugares) independientes, iglesias en intercomunión con los véterocatólicos (los católicos que no aceptan que el Papa sea infalible), con los luteranos y con ciertas iglesias ortodoxas. Como todos los cristianos aceptan el Credo de Nicea, y no tienen verdades de fe diferentes del catolicismo. No obedecen al Papa como jefe la Iglesia, ya que son, técnicamente, federaciones de diócesis que eligen un primado o jefe simbólico y protocolar, pero no un superior administrativo. Hoy día el Arzobispo de Canterbury es Su Gracia Rowan Williams.

Los anglicanos conservadores decidieron en 2008, luego de una reunión anglicana en Jerusalén, crear la Fellowship of Confessing Anglicans (FOCA) para apartarse de las alas más liberales de su iglesia, especialmente de USA, de Canadá y del arzobispo de Canterbury. Sin embargo, FOCA ha permanecido dentro de la Comunión Anglicana. Lo sobresaliente de esta federación es el rechazo de iglesias y líderes anglicanos que, según ellos, se han marginado de la verdadera fe. Lo que censuran es un conjunto de iniciativas y hechos muy diferentes entre sí: la negación de la Resurrección de Cristo, la ordenación de mujeres como presbíteras y obispas (Estados Unidos tiene una obispa primada desde 2006), la ordenación de clérigos homosexuales, la bendición de uniones de personas del mismo sexo y el posible matrimonio homosexual. Ha sido un conflicto lento, pues hace poco hubo un matrimonio en Londres dos sacerdotes; pero antes había sido consagrado un obispo gay en 2003 y, desde hace años, la autoridad anglicana episcopaliana en USA es la obispa Katharine Jefferts Schori, lo cual no fue del agrado de algunos, pero no tensionó en demasía a esa iglesia. Lo nuevo fue el acuerdo del 18 de julio de este año en que la Iglesia Episcopaliana de USA aprobó la plena incorporación de los homosexuales activos en todos los cargos del ministerio eclesial; en contra de la decisión adoptada por anglicanos que vetaba la consagración de otro obispo abiertamente homosexual (la votación fue de 99 a favor y 45 en contra, más 2 abstenciones), con una declaración final que dice así: “Dios ha llamado y pudiera llamar al ministerio a homosexuales comprometidos en relaciones sexuales estables”. En ese contexto, algunos líderes y clérigos anglicanos solicitaron al Papa un espacio dentro de la Iglesia católica Romana y de allí provino la invitación de Benedicto XVI a volver conservando sus tradiciones.

El Papa ha revelado que recibió una petición de incorporación sacerdotes anglicanos; en efecto fue John Hepworth, líder de la Comunión Tradicional Anglicana, con sólo 18 parroquias en Inglaterra y 400.000 fieles en el mundo, Andrew Burnham, líder de 120 parroquias y la de Keith Newton a cargo de 90. Luego que el Sínodo General de la Iglesia aprobara la consagración de mujeres 1300 sacerdotes amenazaron con irse. El Papa ha dicho que podría entrar y crear una estructura especial en la Iglesia Católica para acogerlos en su especificidad, incluso aceptando a sus sacerdotes casados y a su liturgia.

¿Cómo afectará esto a los anglicanos? Se debe recordar que las órdenes sagradas anglicanas, si bien conservan la sucesión apostólica fueron declaradas nulas por una bula papal de 1896, la “Apostolicae Curae”, por lo que muchos pueden más bien autonomizarse y crear una nueva estructura anglicana –lo que ya ocurrió en USA con la Nueva Iglesia Anglicana de Norteamérica, ACNA– y mantenerse fuera o dentro de la Comunión Anglicana mundial pero con independencia. Podría ser útil para el resto de la Iglesia Anglicana desprenderse de sus conservadores y atraer a lo católicos que no son papistas, que no les incomoda tener sacerdotisas, que no son tradicionalistas y que persisten en ser católicos y no protestantes.

Para los católicos las cosas tampoco son fáciles. Un ordinariato (una prelatura personal o prelatura nullius) abriría un largo debate que nos retrotraería hasta Paulo VI y el Concilio Vaticano II acerca de si esta clase de prelaturas fueron o no contrarias al sentir de ese Concilio. La prelatura del Opus Dei no tiene rito propio ni sacerdocio casado y así y todo levantó severas discrepancias entre los canonistas. Además Roma declaró que los obispos anglicanos que se incorporen pierden su rango. Sin embargo, coexistirían en Occidente sacerdotes casados y célibes.

Lo que le ha ocurrido a la Iglesia Anglicana se debe a lo poco eclesializada centralmente que es; los temas sexuales son sensibles, sobre todo en países con mayoría protestante y que se debaten en permisivismo excesivo o un conservadurismo fundamentalista (aunque no tradicional, estrictamente hablando). Pero la “apertura” comenzó en los luteranos. Hoy día la Iglesia Luterana de Suecia ha aprobado la celebración de matrimonios entre homosexuales a partir de este primero de noviembre. Claro que en Suecia el Parlamento aprobó el “matrimonio neutro” que permite el matrimonio civil entre homosexuales. Ya en 2005 la Iglesia Luterana sueca había comenzado a bendecir parejas homosexuales registradas como parejas de hecho.

Volviendo al anglicanismo, no hay que olvidarse que hace unos pocos años atrás hubo un movimiento inverso. Luego de los escándalos en la Iglesia Católica de USA por los casos de pedofilia, muchos católicos emigraron al episcopalianismo anglicano en ese país; es decir, una cosa es la corrupción de menores y el abuso sexual y otra es la conducta homosexual consentida entre adultos, una es un delito y la otra es una interpretación de la Sagrada Escritura, la tradición y el magisterio eclesiástico. Son planos de análisis muy distintos.

Posiblemente la conversión al catolicismo no será muy mayor, tal vez sólo alcance a las comunidades que pidieron un espacio dentro de la Iglesia Católica Romana, pero siempre está la posibilidad de irse a alguna iglesia anglicana tradicionalista, a una fracción de la Comunión Anglicana que rechaza a los demasiado liberales, a una iglesia continuante o a una iglesia anglicana independiente conservadora. Porque aunque distinto a nuestro catolicismo, el catolicismo anglicano es descentralizado. En todo caso, es de esperar que estas disputas, peticiones y ofertas no dañen el ecumenismo, que es la esperanza de unidad entre todos los cristianos, pues estaríamos traicionando a Jesús quien, en la gran oración sacerdotal, pedía al Padre para que todos seamos uno.

Rodrigo Larraín.

Publicado: 22/12/2009

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