• 24/agosto/2017 •

Prevención de fraude

<b>Daniela Jara Calderón</b><br>
Gerente General de ALTO Chile

Daniela Jara Calderón
Gerente General de ALTO Chile

el riesgo de fraude siempre está presente en las organizaciones y, en el último tiempo, hemos visto cómo algunos de estos ilícitos han saltado a las primeras planas de los medios debido a los profundos daños que causan a la reputación y a las finanzas de las instituciones afectadas. En Chile, se estima que las pérdidas por fraude alcanzarían los USD 17 MM al año, según un reporte de la Association of Certified Fraud Examiners (ACFE) 2016, lo que demuestra que la prevención, además de ser una oportunidad para la organización, tiene un costo menor que las pérdidas por fraude.

En ALTO Trust tenemos conocimiento que las empresas, más allá del fraude evidente como la colusión con competidores, se ven seriamente afectadas por ilícitos a los que muchas veces se les resta importancia y que guardan relación con falsificaciones, malversación y adulteración de documentos, proveedores fantasmas, empleados fantasmas, rendiciones adulteradas, entre otros. Y pese a los graves perjuicios a los que se ven expuestas las organizaciones, son muchas las que diseñan sus planes de prevención del delito solo para cumplir con las obligaciones que impone la ley y normativa vigente y no lo aprovechan como una oportunidad estratégica.

Si tan solo pensamos que las empresas con canales de denuncia anónimos tienen un 47% más de probabilidades de detectar un fraude, son inimaginables los beneficios que obtendrían si desarrollaran políticas internas integrales para mitigar estos ilícitos, los que van desde el fortalecimiento del clima laboral basado, en la confianza a una mejor imagen reputacional frente a sus públicos de interés. Sin dejar de lado, por supuesto la disminución de sus pérdidas patrimoniales.

 

Daniela Jara
Gerente General ALTO Trust

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