• 07/julio/2020 •

Productividad

<b>Mauricio Gallardo Castro</b><br>#Author #Consulting #Business / #BYU#Contents

Mauricio Gallardo Castro
#Author #Consulting #Business / #BYU#Contents

Un concepto que ha logrado instalarse con inesperada eficacia. La verdad que, para ser precisos, esta palabra sigue dando pautas que, a lo menos, advierte mejorías desde el punto de vista de las actualizaciones, como también el buen entendido de la modernización. Nos referimos al mundo de las empresas como si este estuviera lejos del común de la sociedad, sin embargo, la realidad nos indica todo lo contrario. En este escenario, por ejemplo, tenemos que, para conseguir metas, ponemos atenta mirada evaluadora en áreas que son críticas en nuestras organizaciones, al mismo tiempo que la contingencia externa nos demanda otros detalles a considerar.

El amplio sentido del desarrollo, por otro lado, nos enseña constantemente que la necesidad de compartir puntos de vista al respecto, son en lo inmediato, un desafío permanente para ajustarse óptimamente tanto dentro como fuera de las organizaciones que se están estudiando. Una buena manera de entender que las grandes como pequeñas empresas no escapan de la virtud de cambios y esto considerando que ello es una característica de la era del modernismo. La historia nos recuerda entre otras cosas que, con o sin estas ideas, el que se nos presente una debilidad social, es una oportunidad para acercarse más al bien sentido común.

Grandes procesos

En la medida que las grandes empresas tienen libertad de decisión en cuanto a cómo adaptarse en la actualidad, otros medianos y pequeños tienen la facultad de seguir estos rasgos a un ritmo establecido por mercados internos y con accesos más controlado. Esto desde un punto de vista general suena beneficioso, pero ¿con cuanta frecuencia o estimulo hay en la realidad sobre este punto? La modernización corrige, entre otras cosas, una comunicación muy representativa de procesos tediosos, pero, sobre todo, de alto contenido limitador.

Marca interna

Es interesante cómo una buena organización pequeña o mayor adquiere personalidad, identidad y dirección. De esta información se desprende que cualquier intervención, pública o privada que se haga al respecto, tenga cuidado de no afectar negativamente hasta que pierda su eficacia. Esto, claro, conscientes de que cualquier medida especialmente interna a una organización, tenga presente que los efectos no son inmediatos. Ejemplos podemos ver muchos, es decir, cómo la historia nos enseña que la fatiga organizacional es tan real como activa. A propósito de ello, los procesos comprometidos en estas áreas nos demuestran que, los cuidados son mayores en términos de desarrollo. 

Consumo

La variable externa, es decir, el consumo real, es un aspecto no menor cuando debemos evaluar la efectividad de nuestras decisiones. La productividad es la base de lo economía, la productividad sintetiza el sentido común con la actividad contingente. Con o sin información, la productividad genera formas y sentido al consumo. Es una información muy interesante como fenómeno de identidad en conexión con la sociedad cada vez más demandante hacia la comodidad en el acceso. Por lo pronto podemos decir que el consumo atraviesa actualmente por una transformación no menor, y esto es un incentivo para entenderse con la nueva generación. 

Actividad económica

Atreverse a hablar sobre actividad económica, es algo que, a decir verdad, sugiere más cuidado, ya que el mundo de las inversiones está observando con mayor destreza una transformación con variadas señales que, con la modernización en marcha, concentra los esfuerzos de no dar todo lo construido por siglos, quizás, para definir el nuevo tipo de mercado. Los poderes del estado son los primeros en verse afectados en cuando a cómo adecuarse a esta realidad, es decir, no importa cuán valioso sea su base, hoy es la nueva comunicación y sobrevivencia que, en el mejor de los escenarios, dice que la hora de cambios es inminente. 

Dinámica

Probablemente, el mayor consumo a corto plazo no será el uso de carros de supermercados, sino teléfonos inteligentes, redefiniendo lo que ahora conocemos como economía de mercado. Por otro lado, la característica con la que la economía ha reaccionado ante la pandemia (covid-19) deja más preguntas sobre su estabilidad en el largo plazo. Ciertamente en términos de decisiones anteriores, mucho más que futuras. En lo concreto, estamos viviendo en un proceso de cambios que podría definirse como obligatorio, pero eso no significa que, en tiempos definidos tengamos que olvidarnos de lo construido.

La finalidad de toda estructura social, económica y política. Descansa en el entendido de hacer esta dinámica mucho más que beneficiosa, abierta y consecuente en su manera de interpretar sus realidad local y exterior. En muchos casos en que distintas variables se presenten en el camino, no es menor destacar el tipo de preparación para asumir el nuevo tipo de consumo, masivo y personalizado. Esto explica que la modernización se hace tan necesaria como indispensable. Los datos hablan por sí solo, contribuyendo a que las economías sigan un rumbo apreciable y esperanzador. La forma y fondo de la nueva realidad, es cada vez más útil.

Mauricio Gallardo Castro
/WebDSign – @mgcconsultingcl 

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