• 09/junio/2010 •

¿Profesionalización docente?

<b>Cecilia González</b><br>Secretaria de Estudios Ped. en Educación Básica Universidad San Sebastián Sede Osorno.

Cecilia González
Secretaria de Estudios Ped. en Educación Básica Universidad San Sebastián Sede Osorno.

Los resultados de la prueba Inicia han mostrado de manera categórica algo que de una u otra manera esperábamos. Una vez más, la realidad se muestra como un conjunto de prácticas sumamente complejas que escapan de nuestro arbitrio y que se muestran como formas autónomas y autorreguladas. En esta oportunidad lo que el sentido común dice es que los mecanismos de control de calidad, de gestión y las mismas instituciones encargadas de formar a los docentes, no están respondiendo a los márgenes de calidad esperados.

Aún cuando algunos se empeñen en mostrar lo certero de aquel diagnóstico, no podemos sino enfatizar la falta de profundidad y de sutileza que alberga aquella construcción teórica y los fines primigenios que esta quiere alcanzar.

Cuando entendemos que el bajo rendimiento alcanzado en los sistemas de medición del saber es producto de instituciones de educación superior deficientes y de malos métodos de enseñanza, la solución aparece de manera evidente como –más y mejor control. ¿Es qué acaso podemos mejorar la calidad de nuestros egresados con la sola aplicación de herramientas coercitivas ya sean objetivas o subjetivas? La realidad nos dice que no. La esencia del problema no son las instituciones, son los sujetos que las producen y su motivación. Lo evidenciado no es que nuestros sistemas de medición de calidad sean defectuosos, se muestra la degradación que han sufrido los pilares básicos constitutivos de todo orden y convivencia armónica. La familia, la disciplina y el esfuerzo, en definitiva, los valores y lugares desde donde toda práctica profesional se hace posible se muestran –en definitiva- “como lo que realmente ha bajado de calidad”.

La creación de carreras pedagógicas con menciones es el paso correcto que una institución debe realizar para poder estar a la altura de las necesidades de especificidad laboral que el mercado requiere de manera progresiva. En este sentido, lo expuesto anteriormente debe ser enfatizado. Los profesionales egresados, deben poseer una formación integral que comprenda no sólo los saberes técnicos pedagógicos y disciplinares requeridos para desempeñarse en su futuro laboral, sino que también requieren lo que es condición sine qua non de todo sujeto: valores altamente afianzados.

En términos generales, es necesario que lo que comúnmente se entiende como parte accesoria de la formación en una institución de educación superior, sea lo fundamental. Las competencias actitudinales, personales y sociales, entendidas como los valores y principios que una Casa de Estudios como la Universidad San Sebastián está comprometida en entregar, se constituyen como la condición de posibilidad para que un sujeto logre acaparar los saberes técnicos necesarios para convertirse en un profesional exitoso. Hoy donde el saber se entiende de manera dinámica y no como un conjunto de datos que deben reproducirse a sí mismos de una generación a otra. La única manera de que un saber dinámico (frente a una concepción del saber estático) se aloje en un sujeto, es que éste esté preparado para ello, lo cual, es imposible si éste no es lo que podríamos denominar un “sujeto integral”.

Cecilia González.

Publicado: 09/06/2010

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