• 19/octubre/2009 •

Promesas electorales para las mujeres

<b>Helena Olea</b><br>Abogada de la Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia. Especialización en Derecho Constitucional en la Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia. Maestría en Derecho del Center for Civil and Human Rights, Law School, University of Notre Dame, Indiana, Estados Unidos. Candidata a Doctora del Center for Civil and Human Rights, Law School de la misma universidad. Trabaja en Corporación Humanas como responsable del litigio internacional y de investigaciones sobre justicia. En la Universidad Diego Portales es la profesora de la Clínica de Migrantes, y dicta cursos en la facultad de Derechos y en Ciencias Sociales. Tiene publicaciones sobre derecho internacional de los derechos humanos y migraciones.

Helena Olea
Abogada de la Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia. Especialización en Derecho Constitucional en la Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia. Maestría en Derecho del Center for Civil and Human Rights, Law School, University of Notre Dame, Indiana, Estados Unidos. Candidata a Doctora del Center for Civil and Human Rights, Law School de la misma universidad. Trabaja en Corporación Humanas como responsable del litigio internacional y de investigaciones sobre justicia. En la Universidad Diego Portales es la profesora de la Clínica de Migrantes, y dicta cursos en la facultad de Derechos y en Ciencias Sociales. Tiene publicaciones sobre derecho internacional de los derechos humanos y migraciones.

En época de campañas electorales estamos acostumbrados a que nos pidan el voto. A cambio de qué. Para algunos la lealtad partidaria prima sobre todo lo demás. Para otros el voto es una forma de obtener el sustento o un favor político; y para varios es una forma de castigo.

Mi propuesta es la siguiente, el acto de votar es la culminación de un compromiso entre elector y candidato a partir de propuestas programáticas. Para no ser víctima de la publicidad electoral, los invito a elaborar su propia lista. A cambio de qué estamos dispuestos a votar por alguien. Debiéramos tener la certeza de que si esa persona es elegida, cumplirá con lo prometido y esas promesas debieran incidir directamente en nuestra vida.

Al menos en Chile, las elecciones son la oportunidad que tenemos cada cuatro años de pedirle al candidato o candidata (que en esta elección parlamentaria son pocas) que se comprometa con nuestras necesidades y aspiraciones. Ya es tiempo entonces de que cada votante elabore su lista ¿Qué le pediremos a los candidatos a cambio de nuestro voto? ¿Qué esperamos recibir en los siguientes cuatro años a cambio de haberlos elegido para que trabajen por y para nosotros? Intentando responder estas preguntas, los candidatos también elaboran propuestas generales y particulares; a regiones, a mujeres, y jóvenes, a mujeres y hombres desempleados, etc. Lo ideal es entonces que cada uno haga su lista y que las confrontemos con las promesas, los programas de gobierno, los debates, y la información publicada en prensa. Así tendremos una meridiana seguridad de haber votado bien, y evitaremos sorpresas desagradables cuando ya es demasiado tarde.

¿Cuál es su lista? Yo estoy trabajando en la mía, teniendo en cuenta mis preocupaciones y necesidades como mujer. La pongo a discusión con ustedes. Estoy segura que sus comentarios y sugerencias me servirán.

Quiero más participación política para las mujeres. Es impensable que la lección de un gobierno paritario no haya dejado huella. La aprobación de una ley de cuotas es urgente. También es imperioso que el nuevo presidente mantenga la paridad en el gobierno.

La insuficiencia de los partidos políticos y de los espacios tradicionales de participación política refleja la necesidad de abrir nuevos canales de presencia y voz ciudadana, uno de ellos es la iniciativa popular de ley. Quiero ver esa ley discutiéndose en el Congreso.

La decisión de una mujer en torno a si tener hijos, cuándo tenerlos y cómo tenerlos es personal. La maternidad no puede imponerse como resultado de la violencia, de posiciones religiosas de diputados y diputadas, y jueces, o de la conveniencia de las farmacias. La maternidad es una opción, no un destino inexorable y el Estado debiera estar para garantizarlo ¿Cuándo se van a considerar los derechos de las mujeres como un barómetro político insoslayable en tiempo de elecciones?

La violencia se visibilizó. Hay quienes creen que la tipificación del femicidio hará la diferencia. Quisiera ver compromiso y acciones para prevenir y reaccionar frente a las primeras manifestaciones de violencia contra la mujer. Es demasiado tarde cuando la mujer murió.

Quisiera ver acciones del Estado dirigidas a promover cambios culturales en materia de corresponsabilidad. Basta de hablar de la conciliación entre trabajo y casa para las mujeres exclusivamente; hombres y mujeres, padres y madres deben empezar a funcionar como corresponsables de las funciones de cuidado, crianza y mantención de la casa. Para ello, hay medidas como ampliar el derecho a salas cunas para madres y padres que trabajan.

Seguramente esto no es todo. La lista crecerá una vez que tenga los programas de gobierno oficiales de cada uno de los candidatos, hasta ahora y pese a tanto debate, aún no los suben a sus respectivas Web.

Helena Olea.

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