• 30/septiembre/2010 •

Protección de nuestros niños de enfermedades mentales

<b>Margarita Sandoval Gutiérrez</b><br>Académica de Psicología Universidad San Sebastián.

Margarita Sandoval Gutiérrez
Académica de Psicología Universidad San Sebastián.

Entre los factores que protegen a nuestros niños y adolescentes de enfermedades mentales, podemos señalar aspectos individuales y contextuales.

Dentro de lo individual es importante considerar la capacidad de adaptarse al medio, habilidades sociales y cognitivas, pero –principalmente– que tenga una percepción y valoración realista de sí mismo, lo que lleva a desarrollar una buena autoestima y resiliencia.

En términos contextuales, hay que separar el ámbito de relaciones familiares del con sus pares. En lo familiar, sería protector tener relaciones afectivas con vínculos seguros, es decir que sientan que hay adultos que los protegen y en los que pueden confiar, que los validan, creen en sus capacidades y que estimulan el desarrollo de nuevas habilidades en diversas áreas de la vida, exponiendo expectativas reales. Estos adultos responden, satisfaciendo las necesidades de los niños y jóvenes, pero a la vez establecen normas claras y límites flexibles que le permiten crecer y a la vez proteger. Consideramos a la familia como la principal red de apoyo.

A medida que los niños crecen, el grupo de pares cobra cada vez mayor relevancia para la autovaloración y para la inserción en el medio social, lo que estimula el desarrollo de destrezas sociales que les permitan una adecuada pertenencia a grupo y el logro de identidad.

Cuando nos enfrentamos a situaciones del contexto que no podemos manejar, por ejemplo el terremoto, estos factores anteriormente señalados les darán espacios de contención que permitan la flexibilidad necesaria para adaptarse a nuevas situaciones, de tal manera que sea funcional para su crecimiento, logrando desarrollar resiliencia como principal factor protector.

Margarita Sandoval Gutiérrez.

Publicado: 30/09/2010

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