• 02/junio/2010 •

Psicología y desempleo: El yo y las circunstancias

<b>Leonel González</b><br>Dr. en psicología, psicólogo organizacional de la Universidad Central de Chile.

Leonel González
Dr. en psicología, psicólogo organizacional de la Universidad Central de Chile.

Hace unos años viví en carne propia lo que fue un desempleo muy prolongado, de casi dos años. Como psicólogo, sabía que tenía que cambiar mi situación rápidamente, pues el desempleo crónico gatilla una serie de efectos a todo nivel, desde lo social, a lo emocional, e incluso a lo fisiológico.

Me afeitaba todos los días, porque asumí dos cosas: Mi nuevo trabajo consistía en buscar trabajo, y mi nueva oficina seria mi viejo departamento.

Hice lo que “tenía” que hacer: Re-actualicé mi CV, le escribí a mis redes, publiqué mi CV en cuanto sitio Web hay relacionado al tema de búsqueda de trabajo, contacté a personas para entrevistas informacionales, les hablé a mis colegas y amigos y les di mi CV a cada uno de ellos.

Y no me dejé de afeitar ningún día, hasta que…

No recuerdo en que minuto deje de afeitarme. Sin duda esto era un mal signo. La ansiedad comenzaba a dar paso a una depresión. Sabiendo lo que esto generaba en el común de la gente -desesperanza, auto estima negativa, aislamiento social, y en general un daño a la salud física y mental- decidí que era tiempo de implementar nuevas formas de sobrevivir a la falta de empleo.

Difícil, muy difícil. Del dicho al hecho mucho trecho. Y pasaban los meses, algunas veces porque yo no hacía nada, otras porque el “sistema” no funcionaba. Así, sobreviví con pequeñas cosas que solo me permitían pagar el arriendo. Llegó una época en que comí un tarro de atún al día.

En ese periodo tener conocimientos acerca de cuáles son los efectos de un desempleo prolongado no me servía: El problema no era cognitivo, no se relacionaba con no saber de estrategias de búsquedas o no saber redactar un buen CV o un buen email. La cosa era más profunda, era emocional. Me di cuenta que había dejado de creer en mí, solo veía problemas, deudas, y una autoestima tan dañada que no tenia ánimo para intentar algo. Como diría el temucano, “le saqué al mundo la madre”

Los que hemos experimentado el desempleo, podremos decir que es una experiencia traumática, independientemente del cómo llegamos a ser/estar desempleados.

Según el INE, la tasa de desempleo en Chile es cercana al 9%, afectando aproximadamente a mas de 650.000 mil compatriotas. Eso es mucha gente cesante, mucho terremoto, muchas necesidades que cubrir y algunos sin visualizar un horizonte donde arribar.

Si usted se siente demasiado agobiado o si por casualidad se siente muy deprimido, aquí les dejo algunos consejos que quizás puedan servir:

· Haga un listado con sus logros anteriores. Si es necesario no solo incluya los logros laborales o académicos, sino todos los logros que lo hagan sentirse orgullo. Procure que los logros laborales estén bien señalados en su CV.

· Si lo despidieron, no lo tome personalmente, incluso si su “jefe” así se lo hizo saber, es probable que el asunto sea más de su jefe o de su ex organización que de usted. Además esto le pasa a casi todo el mundo…créame.

· Actualice su CV, yo le aconsejo que prepare un CV que contenga sus competencias y habilidades y las funciones de sus antiguos cargos. Esto es lo que yo llamo un CV mixto, es funcional y basado en competencias.

· Prepare un pequeño speech para cuando se encuentre con gente conocida que quizás pueda ayudar, ensaye el “abordamiento” del tema con un buen amiga/o.

· Haga ejercicios, salga a caminar y este al aire libre, sea activo en ese sentido, su cerebro seguirá secretando sus endorfinas para que usted no se sienta tan decaído.

· Busque apoyo en su familia.

· Maneje sus finanzas con cuidado, reduzca gastos no estratégicos e intente no aumentar su línea de crédito. Sepa que las crisis duran solo un tiempo y usted volverá a una condición similar a la que tenía.

· Si necesita ayuda emocional, recurra a los Centros de Atención Psicológica que atienden gratuitamente en muchas universidades de nuestro país.

Leonel González.

Publicado: 02/06/2010

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