• 19/septiembre/2009 •

Que el Estado actúe para que empresas contaminantes compensen por daño a la capa de ozono

<b>Alfonso Campusano</b><br>Director Centro de Estudios Oceantártico Universidad Andrés Bello.

Alfonso Campusano
Director Centro de Estudios Oceantártico Universidad Andrés Bello.

En Estados Unidos los juicios en contra de las empresas, que por efecto de su producción han causado daños ambientales con daño a las personas, son una de las cosas que las empresas temen. Ha habido juicios en contra de las tabacaleras, en contra de empresas que han contaminado las napas de agua y por ello han sido declaradas culpables por acción u omisión y condenadas a pagos compensatorios a los afectados o a sus herederos.

Además, en nuestra sociedad globalizada hemos aceptado la existencia de tribunales internacionales, que tienen jurisdicción sobre casi todo Occidente, y ciertas zonas de Oriente. Hoy en día se estudia la forma en la cual los países altamente industrializados han dañado a otros países, y se considera la existencia de compensaciones, pero en la práctica nada sucede. En Chile la incidencia del cáncer de piel ha aumentado exponencialmente, al mismo tiempo que la capa de ozono se debilita. Los países hasta ahora afectados por ello son Argentina y Chile, en tanto que nadie duda que dicho agujero es producto de la generación de compuestos fluoro-carbonados que han sido utilizados por varias década por la industria de los países más ricos del planeta.

Como consecuencia de lo anteriormente expuesto parece evidente y razonable que el Estado de Chile represente a las personas que han sufrido por causa de la acción de las empresas de los países desarrollados, en procura de compensaciones dirigidas específicamente a quienes han resultados dañados, se reintegren los cuantiosos costos que las personas han debido asumir, se compense los daños colaterales tales como: angustia, dolor, pérdida de trabajo, por ejemplo en los campesinos y pescadores que están normalmente expuestos al sol en torno al mediodía.

Quizá este asunto, que dice relación con la responsabilidad por parte del Estado de Chile de arbitrar los medios para que quienes han recibido daños producidos por empresas extranjeras, reciban, a lo menos, una reparación o compensación económica, además de hacerse cargo de la totalidad de los costos que demanden las enfermedades causadas por la destrucción parcial de la capa de ozono, sea un tema de debate y de opinión de quienes hoy quieren gobernar el país.

Insto al gobierno a dar una respuesta clara, y no sobre la base de los tibios tratados existentes, porque en ellos no hay compensación directa a los ciudadanos que han sufrido por causa de la destrucción de una capa de gases (ozono) que, claramente, es responsable directa de la muerte o mala calidad de vida de muchos, demasiados, chilenos. No hacerlo sería una irresponsabilidad grave.

Alfonso Campusano.

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