• 15/enero/2020 •

Racionalidad en las Finanzas

Examinando el concepto de racionalidad, Wikipedia nos ilustra con: “la capacidad que permite pensar, evaluar, entender y actuar de acuerdo a ciertos principios de mejora y consistencia, para satisfacer algún objetivo o finalidad”. Así, es interesante revisar en algunos medios nacionales la exposición que ha tenido la situación complicada desde hace algún tiempo de un conocido comunicador debido a diversos motivos, pero llamativo en lo financiero. Incluso, se podría especular que estaría en un contexto algo más complejo, de encontrarse endeudado.

Ahondando, y tratando de entender el por qué se llega a un escenario en donde casi se ha perdido todo, resaltan conductas que probablemente unas las hemos vivido o visto en nuestro entorno, como por ejemplo: a) enceguecerse con el éxito del momento; b) vivir a corto plazo; c) ser prisionero de las emociones; d) incurrir en despilfarros monetarios; e) acercamiento de amistades ficticias; f) olvidar ahorrar; g) llevar un nivel de vida excesivo; y h) descuidar el trabajo que se posee.

Por eso, seguramente después de haber tenido la sensación de dominio y que el mundo estaba en la palma de la mano, enfrentar esta realidad financiera nos debe obligar a detenernos, poner los pies en la tierra y reflexionar: ¿hay una lección en esto? ¿en qué estamos? ¿podemos cambiar algo?

En las finanzas y su gestión, una de las bases para pretender un sano desenvolvimiento se encuentra cimentado en considerar una estructura básica de cuatro pilares: planificar, organizar, dirigir y controlar. Si algunos de ellos no están presentes, o bien, son desarrollados deficientemente, el ejercicio carece de calidad y efectividad, tal como se puede desprender del caso. Si a ello le sumamos que: a) la coyuntura presente no colabora mucho en contemplar expectativa muy larga en los lugares de trabajo, por tanto, se debe funcionar en modo alerta y con plan de contingencia; b) el estar al tanto de cómo se encuentra el mercado laboral en el que uno funciona profesionalmente, es un ejercicio útil y orientador que nos prepara para considerar la posibilidad de decisiones oportunas y pertinentes; y c) el observar lo que pasa en el país y el desarrollo de la tecnología, nos debe llevar a pensar la forma en que nos pueda afectar, particularmente en el futuro.

Finalmente, como reza una publicidad en el área financiera: “el éxito pasado no garantiza los resultados futuros”, lo que sumado al dicho “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”, nos deben hacer mirar con atención nuestras profesiones, valorar el trabajo que se posee, someternos a mejora continua, así como nuestras capacidades profesionales, y prepararnos para nuevos tiempos. La escena ha cambiado, lo que puede terminar impactando en cómo afrontaremos nuestras finanzas, quedando condicionadas al estado que exhiban al hacer este análisis. ¿Estás de acuerdo?

 

Mauricio Andrés Burgos Navarrete

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