• 30/noviembre/2010 •

Recuperación Económica y Mercados Internacionales

<b>Hugo Lavados Montes</b><br>Decano de la Facultad de Economía y Negocios Universidad San Sebastián.

Hugo Lavados Montes
Decano de la Facultad de Economía y Negocios Universidad San Sebastián.

Las cifras entregadas ayer por el Banco Central ratifican el proceso de crecimiento de la economía chilena, luego de la caída que experimentara, a raíz de la crisis internacional, a partir de mediados de 2008, proceso que comenzó a revertirse en la primavera del año pasado.

Los indicadores más dinámicos son el consumo, la inversión y las importaciones, que son los tres componentes más importantes de la demanda agregada.

Una frase especial merecen las importaciones, que aumentan fuertemente, debido a las necesidades de bienes intermedios y de capital por el crecimiento en la producción y de consumo por el aumento del ingreso y la caída del dólar, que hace más accesibles muchos productos para el consumidor.

Las exportaciones también aumentan fuertemente debido, fundamentalmente, al precio del cobre. Deberíamos esperar que el dinamismo se siga dando en los próximos meses; por lo tanto, a final del año todo apunta a que el crecimiento del producto va a estar en torno al 5,8%.

Para el próximo año, cualquier tipo de análisis o proyección debe colocar una nota de precaución, dependiendo de lo que ocurra con la situación económica internacional.

Existen dos grandes factores que nos plantean señales de riesgo.

Uno es el Tipo de Cambio, el otro es la situación internacional.

Como las cifras corresponden al Trimestre Junio-Septiembre, parece que otros sectores de bienes exportables aún no han sido impactados por la baja del dólar, debido a que la producción de bienes y servicios, dentro de nuestra estructura exportadora, se basa en ciclos anuales.

El efecto debería verse el próximo año, por lo que tendríamos que tomar en cuenta en los próximos meses este factor contractivo, sobre la producción y el empleo, si el tipo de cambio nominal continúa al nivel actual.

Los argumentos sobre el Tipo de Cambio Real no son relevantes desde este punto de vista, ya que ese cálculo es un constructo a base de la canasta de monedas de nuestras exportaciones; para las productores de bienes que no son commodities usualmente el precio se fija en dólares, ya que se dirigen, en alta proporción, a Norte, Centro y Sud América.

Por eso, un valor bajo del dólar, que no cubra costos de producción, puede llevar a problemas serios a algunas o muchas empresas, sobre todo en las regiones, donde su economía se basa en esos bienes de exportación (agro alimentos, vinos, manufacturas de madera, metal mecánico, etc.).

Hoy jueves supimos el cierre de una empresa textil exportadora, en Chiguayante, que ya estaba con dificultades, porque si se miden en dólares, los precios en Chile, incluyendo las remuneraciones, son comparativamente altos.

Otro aspecto, a veces poco resaltado, es el impacto sobre las empresas que compiten con importaciones, que pueden quedar fuera del mercado local por precios; un sector con efectos evidentes es el turismo, que pierde atractivo para quienes vienen a Chile y para los mismos chilenos, ya que el precio relativo de hacer turismo dentro del país es mayor a viajar fuera.

El segundo factor es que hoy vuelven a haber señales negativas en algunos países, como Irlanda y Portugal, que pueden tener un efecto dominó. Por otro lado, en Estados Unidos no termina de cuajar la recuperación.

Esto significa que debemos estar atentos a lo que suceda en el sistema financiero externo, lo que nos digan los mercados internacionales y como ello impacta el comportamiento de los bancos y otras entidades financieras en Chile, ante una mayor percepción de riesgo.

Ya vimos hace 2 años una sobre reacción, que comprimió el crédito interno, sobre todo a Pymes, más allá de lo necesario.

Además, también importan mucho las políticas monetaria y cambiaria del Banco Central (si tal política existe en Chile), respecto de lo que ocurre en el resto del mundo, por el conocido efecto del diferencial de tasas, en una economía con alto rating crediticio. Podemos afirmar que estamos llegando a una velocidad de crucero, en una recta, sin embargo, la ruta está llena de curvas, peajes no avisados y lomos de toro; es necesario apoyar a los vehículos más lentos, ya sea para que avancen a mejor ritmo o para sacarlos del camino, sin rupturas innecesarias, incluso para permitir a los más veloces seguir acelerando.

Pienso que debemos ser cautos a la hora de proyectar lo que ocurrirá en un futuro próximo, junto con señalar los supuestos del análisis. Estamos en un puente sobre aguas turbulentas. («Like a bridge over troubled waters…». Simon and Garfunkel)

Hugo Lavados Montes.

Publicado: 30/11/2010

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