• 11/junio/2010 •

Resultados del SIMCE, un rito anual

<b>Marco Antonio Castro</b><br>Director de Postgrados. Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Central.

Marco Antonio Castro
Director de Postgrados. Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Central.

Nuevamente, nuestro país se ha visto sometido al rito anual de reacciones y de contra reacciones suscitadas a partir de la difusión del último SIMCE, esta vez con una diferencia: el actual ministro de Educación ha puesto énfasis en la parte vacía del vaso, sin reconocer que ha existido un tímido avance, pero avance al fin y al cabo, como lo han manifestado actores que sí saben del tema, como Harald Beyer y José J. Brunner.

Si queremos una mejor educación debemos invertir más en el sector. En efecto. En 1970 nuestro país fue capaz de invertir el 5,1 % de su PIB. Dicha inversión hoy no alcanza al 4%, siendo ampliamente superados por países como México y Argentina, los que destinan el 5,5% de su PIB. Para qué decir de países con los cuales queremos compararnos, como los de la OCDE, en los que su inversión se aproxima al 6% de su PIB.

La calidad de la educación se logra con los profesores, no contra estos. Cuando hoy los dedos acusadores de muchos actores se esgrimen en contra del profesorado nacional, es bueno preguntarse qué hemos hecho como sociedad para contar con mejores docentes. Es bueno recordar que en los años ochenta la profesión fue reducida a su más mínima expresión, llegando incluso a ser excluida de las universidades. Al ser entregada su formación exclusivamente a los vaivenes del mercado no se ha logrado suscitar vocaciones de mejor prospecto académico.

La calidad de la educación se logra con las escuelas, no contra ellas. Lo anterior es válido cuando hoy, con una clara lógica discriminatoria de mercado, se pretende marcar a los establecimientos educacionales, pareciera ser con la inspiración de Nataniel Hawthorne, con la “letra escarlata”, otros tendrán un color amarillo, al menos no es una estrella de David de ese color.

La calidad de la educación se construye con directores que asuman conscientemente su liderazgo y que se esmeren por establecer metas claras en sus escuelas y liceos, que comuniquen altas expectativas a sus liderados, que demuestren autoridad técnica y solvencia profesional.

La calidad de la educación se logra con el concurso de las familias y con la voluntad clara de superación de los estudiantes. Ello es necesario recordarlo cuando a la escuela se le exige todo y no se fomenta el espíritu de responsabilidad personal.

Todo lo anterior no surge por arte de birlibirloque sino como fruto de una gran política de Estado, liderada por políticos que piensen en los próximos veinte años para nuestro país y no con la mirada puesta en la próxima elección…es decir, con mirada de futuro y foco en el bien común de todas las personas.

Marco Antonio Castro.

Publicado: 11/06/2010

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