• 14/mayo/2020 •

Salud de las Personas, Salud del Trabajo

<b>Francisco Ortuzar</b><br>Socio Orca Business Consulting

Francisco Ortuzar
Socio Orca Business Consulting

Tenemos un largo camino por recorrer, la OMS lo ha dicho. Hoy también la ONU plantea la alerta. Por lo tanto, no podemos optar por cuidar la salud de las personas o la salud del trabajo. No se trata de preferir una por sobre la otra. Tampoco de llegar a balances. Sino procurar responsablemente y con el cuidado apropiado de que ambas se den unidas. 

La vida está primero, tiene mayor peso y jerarquía, según la escala de valores e intereses comunes de las sociedades. Pero si no cuidamos la salud del trabajo, más allá de las medidas sanitarias –que son el mínimo imprescindible- saldremos muy golpeados; y lo que necesitamos es fortalecernos. Basta con ver lo que ocurre en EE.UU., donde en cinco semanas el coronavirus borró todos los empleos creados en 11 años. Registran 26,5 millones de personas desempleadas, siendo la recesión más fuerte para el mercado laboral estadounidense desde la Gran Depresión.

Seguimos escuchando empresas que se acogen a la nueva legislación de Protección de Empleo, y algunas otras que han logrado adecuarse a su nuevo entorno. Cada día que pasa se está transitando desde la acción consciente al trabajo con cuidado para llegar luego a operar en una nueva normalidad. Distintas industrias transitan estas etapas de distinta forma, pero todas las recorrerán en el camino que tenemos por delante. 

Por ello, así como se deben tomar medidas para salvaguardar la vida y salud de los trabajadores, las empresas deben realizar acciones para cuidar la salud del trabajo, recurriendo a metodologías que incorporen a los distintos equipos de estas organizaciones. Deben recoger la visión de sus trabajadores y hacer los cambios y ajustes necesarios con ellos, reconociendo el talento que está presente, el compromiso interno, para que realmente tenga legitimidad dicho proceso, y no termine con un saldo de compañías “livianas”, pero sin reputación. Debemos ser rigurosos en este cometido. 

El desafío es muy grande. Pero hay que gestionarlo anticipadamente. Las empresas no pueden quedarse paralizadas. La salud del trabajo es tan importante como la salud de las personas. ¿Qué capacidad tienen el trabajador chileno y las empresas para soportar el deterioro socioeconómico, y hasta una eventual recesión económica crítica? No sólo debe preocupar aplanar la curva de contagios, sino con el mismo ímpetu nos debería preocupar el gestionar  la salud del trabajo, cada uno desde su esfera de influencia. 

Francisco Ortúzar
Socio Orca Business Consulting

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