• 02/septiembre/2020 •

Salud estructural: desafío y oportunidad

<b>Ian Watt</b><br>Director de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales (AICE)

Ian Watt
Director de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales (AICE)

En un mundo donde las estructuras son cada vez más complejas y relevantes para nuestro diario vivir, se hace más importante prolongar su vida útil, cuidando y midiendo su salud. Nuestros edificios, puentes y otras edificaciones han pasado la prueba de resistir importantes sismos, lo que nos llena de orgullo como ingenieros estructurales. Hoy nos despertamos con el sismo magnitud 7, localizado a 55 kilómetros al norte de Huasco, en la Región de Atacama, lo que comprueba esta tendencia.

Pero de ese mismo éxito nace una disyuntiva: resistieron el último terremoto, pero ¿sabemos en qué condición van a poder enfrentar el siguiente?

Actualmente en Chile, para detectar fallas o daños posteriores a sismos relevantes, habitualmente se hace una inspección técnica ocular por parte de peritos calificados. Esta revisión, por su naturaleza, es limitada, porque hay daños ocultos o invisibles, y solo es factible observar lo que está a la vista, y, en general, ello corresponde a daños severos. Lo que se necesita es una medición constante de la salud estructural de los edificios, para obtener así datos cuantificables antes y después de los sismos y, a través de su constante seguimiento, inferir objetivamente el grado de daño ocurrido, así como detectar intervenciones no autorizadas. Esto se logra aplicando algoritmos, herramientas de big data, y en un futuro cercano, con inteligencia artificial, para poder evaluar con mayor rapidez y precisión el grado de daño que ha sufrido la estructura.

En el mundo, ya hay ciudades y países que exigen el monitoreo sísmico de edificios, y es una realidad que Chile prontamente tendrá que afrontar. Pero esto no es solo un desafío, es también una tremenda oportunidad. Por su extensión geográfica y frecuente sismicidad, Chile es un laboratorio natural ideal para investigar el real comportamiento de las estructuras ante sismos de todo rango de magnitudes. Una red de estructuras monitoreadas para controlar su salud estructural sería una fuente de datos invaluable, no solo para nuestro país, sino también para el mundo.

Chile cuenta con décadas de experiencia en instrumentar edificios, pero hasta la fecha esto se ha limitado solo a universidades, algunos hospitales, y edificios como el de la Cámara Chilena de la Construcción. Esta información ha sido provechosa, pero se requiere mucha más, de distintas tipologías de edificios y materiales, y en distintos tipos de suelos. El ideal es que en el futuro cada estructura esté monitoreada, un sueño que hace unos años parecía inviable, pero con el avenimiento de redes 5G, el aumento de la capacidad de almacenamiento y procesamiento de datos, ya no es tan lejana.

Chile podría no solo contar con la certeza de saber en qué estado están sus edificios, puentes, y obras civiles, sino que también convertirse en un exportador de conocimiento y del oro del futuro: los datos. Y con ello, convertirse en el referente mundial de la salud estructural.

Ian Watt
Director de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales (AICE)

Relacionados: