• 07/julio/2013 •

Ser liberal

Fuera de las conclusiones obvias después de las elecciones primarias del fin de semana pasado, aparece como una derivación curiosa el aparente surgimiento de una corriente liberal en el país, como resultado de los casi 280 mil votos obtenidos por el candidato independiente Andrés Velasco dentro de la competencia de la Concertación.

No se trata tanto de la cantidad de votos -no podría serlo- sino del hecho que Velasco haya superado al candidato de la Democracia Cristiana, partido que tradicionalmente ha sido eje de la Concertación, pero que ha venido experimentando un deterioro electoral que lleva a preguntarse si el segundo puesto de Velasco es mérito de este o responsabilidad de la DC.

En cualquier caso, en política el primero es el vencedor y los siguientes grupos tienen relevancia solamente en la medida que tengan el peso necesario para definir los resultados de las elecciones, y una característica de la actual Concertación es que enfrenta los comicios de noviembre con varios grupos que debe conquistar para superar la vara de la mayoría absoluta.   Si falla uno de ellos, el resultado se les hace cuesta arriba, lo que no significa de ningún modo que sus adversarios lo tengan más fácil.

Lo novedoso es que, a partir de las primarias, aparezcan los liberales como grupo supuestamente importante, siendo que el único partido que lleva el nombre de Liberal no participó en esta elección, por lo que está por verse quién se queda con la marca y cuánto vale realmente, en especial luego que Velasco diera libertad de acción a sus adherentes.

En cualquier caso, es útil preguntarse qué significa ser liberal en estos tiempos.  Tradicionalmente, se considera que liberal es quien se centra en la libertad individual en todos los planos, incluyendo el económico, lo que vendría a significar que serían partidarios del mercado, lo que en el caso chileno implica que serían conservadores, o al menos alineados con la Derecha y no con la Concertación.

Surge entonces la impresión que el mote de liberal se refiere principalmente a lo que se llama eufemísticamente los temas valóricos, es decir las situaciones propios del ámbito individual, personal e íntimo, porque en lo que se refiere a la economía y la política estos liberales no parecen distinguirse en mayor medida de lo que plantean Concertación y Alianza.

La duda, entonces, es saber si tienen la capacidad de organizar a los distintos grupos que se reconocen en el liberalismo, si tendrán poder para influenciar y, especialmente, si adherirán a alguna de las grandes coaliciones o esperarán una próxima oportunidad desde las sombras.

Andrés Rojo Torrealba

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