• 06/octubre/2020 •

Sin filtro

<b>Mauricio Gallardo Castro</b><br>Consultor, Autor y Columnista<br>#BYU @mgcconsultingcl<br>www.mgcconsultingcl.com

Mauricio Gallardo Castro
Consultor, Autor y Columnista
#BYU @mgcconsultingcl
www.mgcconsultingcl.com

A estas alturas del partido, el nivel de precisión en todo gesto y cualquier crítica que le siga, puede transformarse en un serio problema si no se adecúan en espacio y tiempo de la complejidad que significa estar dentro de un fango de proporciones. Vale todo, dicen, aunque por lo pronto, esto trae más platos de fondo en una cena que ha sorprendido a todos. Mejor ni hablar de lo que puede suceder si al mismo tiempo el apetito no se acaba. Significa por lo demás que, más que hablar de tal o cual evento en el camino, un respiro es siempre bienvenido si al mismo tiempo fomenta el buen gusto por la buena cocina.

Los mensajes van y vienen dentro de todo ámbito, lugar y circunstancias. Lo llamativo de todo esto es que el nivel de riesgo que se puede enfrentar es mucho mayor a lo que supone cualquier habitante observador. El escenario es distinto, el enfoque ha cambiado radicalmente, pero los personajes son los mismos y en esto el cuidado es mucho mayor. Cuando se presenta una situación como esta, entonces vienen muchas preguntas que demorarán en ser respondidas. Para qué dar la lata de cuáles son, ya que la lógica indica la obviedad de ellas.

Dentro de todo, en los patios principales de un país, se quiso dar un mensaje con una mirada distinta, algo así como: bueno, ahora es el momento de ponernos de acuerdo. El asunto en cuestión entonces, es saber en qué específicamente. Si en aceptar los castigos, o asumir las demandas que sin lugar a dudas se presentarán con mucha más frecuencia de lo particularmente aceptable, pero que a ratos puede indicar futuras medidas cuestionables. Detalle no menor es dar cuenta de las transversalidad del asunto en cuestión y que si no se está fuertemente preparado, más de algún individuo se verá más afectado que otro.

Imaginamos que lo primero es saber que los caminos deben ser aclarados a la brevedad, ya que esto puede en definitiva orientar mucho mejor el tumultuoso ambiente y aire que se está respirando. Visto de manera más general, digamos que, la paciencia puede ser aprendida mucho mejor en estos siguientes días. La crítica, fuertemente instalada será fundamentalmente basada en saber si esto es un problema claramente dentro del ámbito político o categóricamente en el rango de lo privado. Esta es la primera señal que se debe dar, por lo tanto, si alguien considera que las culpas caerán solo a un segmento social, puede que esté profundamente equivocado.

¿A quién no viene esas ganas de saber todo de momento y entregar su observación para ubicarse en el pabellón de los gloriosos? Fuera de toda broma, eso puede ser tan real como práctico. Depende de cómo se ordenarán cada detalle que se vaya revelando en el tiempo, tanto de calidad como también de profundidad. Buscando la forma de sostener un poder considerablemente dañado. En vista de que las pautas siempre se ven intervenidas, parte por supuesto de una realidad tan movible como la de una sociedad muy inquieta. Queda demostrar la capacidad que se puede ver comprometida en el desarrollo como también resultado y/o consecuencias de algunas iniciativas.

Lo peor que puede suceder, es poner en duda si el proceso será guiado por solo una arista o finalmente con alguna inclinación un tanto acomodadiza para la tranquilidad de solo unos pocos. La buena noticia es que la representatividad será el atributo que se destacará aún más de ahora en adelante. Finalmente cuando las caricaturas suelen demostrar algo muy parecido a estos escenarios, la opinión pública no duda de concentrar la mirada en ello, sin dar pasos más robustos como necesarios. Se cree que eso tendrá cuota y tiro durante una gestión que se espera no pierda su norte.

La manera de conmover, por otro lado, con sentimentalismos con algo que no lo tiene, es por decirlo menos, muy novelesco. Cuando se trata de un orden constitucional, el mejor atributo a destacar, es la función seria y conservadora de un bien común, sin priorizar nada que oriente el individualismo, incluyendo alguna cercanía sanguínea o emocional. La empresa pública no tiene mucho que decir al respecto, porque no es un tema que le compete. Fundamentalmente porque su base y símbolo es mucho más reducido que eso.

En fin, para estar en los zapatos de otros, es solo cosa de decir que se les cree, en cambio, cuando se es parte de algo que a vista y paciencia de una cultura un tanto en constante aprendizaje, los tonos ciertamente cambian. Sin embargo, en una sociedad que se desarrolla a punta de perfeccionamientos, digamos que todo es posible cuando se encara la verdad. El respeto es algo que nadie duda que debe existir, pero hay otra cosa que debe pesar prioritariamente, que dibuje el buen gusto, como lo es el sentir unánime.

Mauricio R. Gallardo
Escritor y Columnista
@mgcconsultingcl 
mgcconsultingcl.com

Relacionados: