• 28/junio/2009 •

Sistema Previsional: cambios al seguro de invalidez y sobrevivencia

<b>Miguel Toledo Alarcón</b><br>Académico de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad Diego Portales. Magíster en Administración y Dirección de Empresas, Universidad de Santiago de Chile; Postitulo y Master en Gestión de Calidad de la Universidad Diego Portales.

Miguel Toledo Alarcón
Académico de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad Diego Portales. Magíster en Administración y Dirección de Empresas, Universidad de Santiago de Chile; Postitulo y Master en Gestión de Calidad de la Universidad Diego Portales.

Esta modificación previsional incorporada dentro del marco de la Reforma Previsional y que consiste específicamente en que parte del costo previsional -lo relativo al seguro de invalidez y sobrevivencia de los trabajadores- será de cargo de los empleadores a contar del 1º de julio de 2009, contemplándose su implementación de modo gradual hasta el 1º de julio del 2011.

Esta iniciativa, introduce elementos de mayor competividad a la industria al señalar que las AFPs deben aplicar una tasa única por este concepto. Anteriormente, estas entidades contrataban directamente el seguro con la compañía que ofreciera las mejores condiciones. Con la reforma previsional, todas licitaron el seguro para los cotizantes del sistema previsional. Por lo tanto, el seguro dejó de ser una prestación de las AFPs, para ser un servicio que prestan directamente las compañías de seguros.

Finalmente, todos los cotizantes del sistema previsional pagarán el mismo precio por el seguro, independiente de la administradora de fondos o Compañía de Seguros que hayan contratado. La prima universal es equivalente al 1,87% del sueldo o renta imponible de cada trabajador. Esto debiera redundar en una mayor eficiencia del sistema.

Como consecuencia de esta modificación previsional, son esperables mayores beneficios para los trabajadores, quienes verán liberados recursos líquidos y de libre disposición para ellos, incrementando sus ingresos líquidos mensuales en el porcentaje correspondiente a la cotización por este seguro.

Otro aspecto interesante a considerar de esta modificación previsional, lo constituye el hecho que el costo del Seguro será menor para las mujeres. La diferencia entre el precio que paguen las mujeres y el costo de su seguro, se depositará en la cuenta de capitalización de las cotizantes, aumentando con ello su fondo de pensiones, lo que también debiera hacerse con los mayores recursos líquidos de los trabajadores de aquellas empresas que a contar de julio de 2009 les es imperativo pagar completamente el monto del seguro con recursos propios de la organización, correspondiendo esta obligación, en una primera etapa, a las empresas más grandes del mercado nacional.

Si bien esta iniciativa es relevante al conllevar beneficios para los trabajadores chilenos, no favorece en el corto plazo a los colaboradores del segmento de empresas Pymes, ya que el proyecto de ley considera que para las compañías con menos de 100 trabajadores, el seguro lo seguirán financiando los cotizantes hasta junio del 2011. A partir de esa fecha todos los empleadores serán los encargados de pagar por el seguro de sus empleados.

La mayor estructura de costos para las empresas que significa esta modificación a la ley -sobre todo a las pequeñas y medianas- se constituye como un desafío para mejorar la competitividad, tendientes a asegurar su continuidad, preservación y creación de nuevos puestos de trabajo.

En este sentido y para una mayor equidad del sistema, debieran buscarse mecanismos como subsidios u otras formas, para apoyar futuros y actuales emprendimientos a nivel personal de micro, pequeñas y medianas empresas, entendiendo que es este grupo de organizaciones la que contribuye con más del 80% de los puestos de trabajo ofrecidos por el mercado laboral chileno. Es aquí donde debiéramos esperar nuevos esfuerzos por parte de las autoridades de gobierno y diversos actores del mercado laboral de nuestro país.

Miguel Toledo Alarcón.

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