• 11/julio/2009 •

Sólo Schumacher

<b>Cesar Norambuena</b><br>Periodista deportivo programa Mas Motor, ESPN. Productor Rally Mobil, Six Days y Campeonato Nacional de Motocross.

Cesar Norambuena
Periodista deportivo programa Mas Motor, ESPN. Productor Rally Mobil, Six Days y Campeonato Nacional de Motocross.

¿Cómo titular una columna de Michael Schumacher? ¿Qué decir del regreso del piloto más exitoso de la principal categoría del automovilismo de pista? ¿Cómo evidenciar que se trata del retorno de uno de los máximos ídolos del motorsport internacional? ¿Será realmente el regreso exitoso que necesita Ferrari para salir de su nefasto momento deportivo?

Vamos por parte. Primero, definitivamente la estrategia de Ferrari, de “revivir” a su piloto ícono de la era moderna, es sin duda, una de las mejores estrategias de marketing de los últimos años. Podría haber sido cualquier piloto tester de la casa italiana (que por cierto sobran), o algún talentoso imberbe con sed de triunfos (considerando los malos resultados de la temporada, no había mucho que perder).

No. La marca del Caballino Rampante prefirió pisar sobre seguro. Tomó al que por algunos es considerado el mejor de los mejores, al heptacampeón de la Fórmula Uno, al piloto insigniade la marca en sus 10 años más exitosos, al rostro mundial de la campaña “Los campeones beben con responsabilidad”, al polémico piloto que chocó a Damon Hill y a Jacques Villenueve (sin querer queriendo), al hombre que Rubens Barrichello dejó pasar a metros de la línea de la meta… Sí, ese mismo.

El mismo Schumacher que corrió 250 Grandes Premios, que obtuvo 91 triunfos, 154 podios y 68 pole position. El mismo Schumacher que se retiró el 2006, y que fuera de las pistas sigue sumando sponsors que auspician su “inactividad”. El mismo Schumacher que ganó ocho veces el Gran Premio de Francia, siete veces el Gran Premio de San Marino y Canadá, y cinco veces el Gran Premio de Mónaco e Indianápolis.

¿Pero por qué genera tal expectativa el regreso de Schumacher? Es un poco de todo. Primero, para sus detractores, voyerismo puro. Ver que la gran figura de todos los tiempos fracasa en su intento por volver en gloria y majestad, luego de años de “inactividad”, es una posibilidad latente. En tanto, para sus fanáticos, la oportunidad para que Schumacher siga demostrando que sigue siendo el amo y señor de la Fórmula Uno, y que esto sea catalogado como el regreso del Hijo Pródigo.

Para otros, los que nos jactamos de vivir en el terreno de la objetividad, es sin duda una de las estrategias comerciales y de marketing más efectivas que se ha visto en el último tiempo en el automovilismo. Sin duda, “revivir al más grande de todos los tiempos”, es lo que necesita el show de la Fórmula Uno, el atribulado Ferrari, el automovilismo y los que lucran de él.

¿Quién puede conseguir todo esto? Hoy por hoy, sólo Schumacher.

Cesar Norambuena.

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