• 30/noviembre/2010 •

Sonriamos

<b>Sergio Castro Alfaro</b><br>Decano Facultad de Odontología Universidad San Sebastián.

Sergio Castro Alfaro
Decano Facultad de Odontología Universidad San Sebastián.

En la vida de relación con nuestros semejantes, lo que más recordamos de otra faz, son los ojos y la sonrisa, los que iluminan el rostro de una persona, y nos quedan más grabados que otros rasgos, quizás por mucho tiempo.

Y la sonrisa, vive en nuestra boca, la que –además– es el soporte de nuestra vida, pues por ella, ingresan los nutrientes necesarios para mantenernos activos y saludables.

Nuestra sonrisa la podemos cuidar y mantener hermosa y radiante, para que siga iluminando nuestros rostros, tal como en nuestros primeros años de vida, cuidando sus componentes principales: los dientes, manteniéndolos limpios y tomando cantidades pequeñas de azucares.

Dada la etapa del año en la que nos encontramos, vale la pena tomar en cuenta que aumentamos la ingesta de bebidas carbonatadas dulces, las cuales tienen mucha azúcar –siete cucharaditas por botella–, y de este dulce componente se nutren las bacterias bucales que, bajo este efecto, atacan con mayor ímpetu nuestros dientes.

Además, estas bebidas tienen pequeñas cantidades de ácidos saborizantes, fosfórico o cítrico, que –según está comprobado– afectan negativamente el esmalte de recubrimiento, lo que se suma al ataque bacteriano a los dientes.

De esta manera, es significativo el daño dental que puede causar una ingesta exagerada de estas bebidas, combinada con un aseo bucal deficiente. Y lo peor de ello es que nos damos cuenta del deterioro mucho tiempo después, cuando visitamos al dentista y ya es tarde. El daño ya está, y sólo queda reparar y reponer la substancia dentaria perdida.

Para salir al paso de este escenario, obviamente que hay que prevenir, lo que implica dar énfasis en un minucioso y frecuente aseo bucal, una visita al dentista apenas comenzada la temporada estival, enjuagar la boca con una discreta cantidad de agua pura si se ingieren bebidas azucaradas y preferir una alimentación que contenga frutas y verduras con fibras.

Con estas sencillas precauciones y cuidados podremos sonreír ampliamente y con tranquilidad, en la confianza que habrá muchos más veranos en que podremos brindar la más universal señal de acogida y amistad.

Sergio Castro Alfaro.

Publicado: 30/11/2010

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