• 31/mayo/2010 •

Sujetos, procesos colonizadores y practicas sociales…a propósito de los bicentenarios

<b>Alejandro Díaz</b><br>
Académico de la Universidad Central de Chile, Doctor © en Estudios Latinoamericanos.

Alejandro Díaz
Académico de la Universidad Central de Chile, Doctor © en Estudios Latinoamericanos.

Ciertamente, el que unos europeos, como dice Fernández Retamar, hayan llegado a este Continente en 1492, no habría tenido la menor importancia, si ésta llegada no hubiese sido precedida por la expansión europea del siglo XIII al siglo XV. La llegada precedió y acompañó el nacimiento del capitalismo en el mundo, (Fernández Retamar: 1990, 25).

De esta forma el “descubrimiento” y cada contacto de Europa, desde las Canarias y la Hispaniola, estuvieron jugando sobre el relieve del telón inmenso de contextualidad de la irrupción, no de la civilización, sino que de la expansión colonial de un proyecto de “civilización desvastadora” (Marti: 1877).

En ese contexto, lleno de matices hasta el infinito, los seres amerindios y europeos, comienzan a habitar un nuevo mundo de configuraciones culturales, en nuevos campos de poder que se arman y se desarman, en el recorrido presuroso de los conquistadores en busca de oro y de plata para las arcas coloniales y personales. En el intertanto, la reproducción biológica y social, de esos seres lanzados a un devenir incierto, se encuentran en un corto lapso teniendo que inventar sus vidas con los recursos cognitivos, sociales, culturales, geneticos y materiales al alcance de la mano. Y en ese proceso, devienen los sujetos coloniales. Y devienen múltiples sujetos coloniales, porque están atravesados por la interconexión de los ambientes naturales, construido y social que les toco en suerte habitar, Y mas aún, porque, en estricta razón genealógica, provienen, ambos de mundos heterogéneos. Tanto el europeo y el mundo de las Indias, que se “reconocía” a medida que se avanzaba, evidencian la mezcla y no una esencia impoluta.

¿Como se constituyeron los sujetos? Es una pregunta que remite a otra anterior ¿existieron sujetos y sujetas? Y esta existencia, ¿estuvo puesta e inscripta en el proyecto colonizador o se fue haciendo al borde de la existencia misma? ¿Por qué es importante hablar de sujetos y sujetas que se constituyen en la vida misma? Probablemente por las mismas razones con que la historia oficial de la colonización y del colonialismo los oculta o los deforma: todas las existencias de los sujetos y sujetas, principalmente aquellos y aquellas devenidos en indignidad, remite a la existencia mil veces reproducida de culturas comunitarias que se entretejen para trabajar juntos, comer juntos, vivir juntos y…soñar juntos. Alguna vez el Congreso de los Estados Unidos señalo que la propiedad comunitaria resultaba peligrosa para el desarrollo del sistema de libre empresa .Cientos de veces, las culturas comunitarias indígenas han señalado que lo que se le hace a la tierra, se les hace a los hijos de la tierra. Y los seres devenidos en identidades reconfiguradas, que acompañan espacialmente a las culturas indígenas, desarrollan la ancestralidad de la sobrevivencia por medio del comunitarismo. Por ello el peligro. Porque las condiciones cotidianas de existencia del capitalismo, desde su irrupción en el continente, ha condenado a sus habitantes a una cotidianeidad de explotación y subsistencia precaria, cuando no la muerte de plazo fijo. ¿Es necesario recordar Potosí o los lavaderos de oro o los ingenios de Casa Grande a Senzala de Gilberto Freyre? La construcción de comunidades siempre representó y representa un peligro para el sistema colonial y su heredero: el imperialismo del siglo XXI. Está en las antípodas de la homogeneización necesaria a los procesos de extracción y explotación de recursos naturales y humanos. Recordemos la represión de los quilombos o de las insurrecciones de los sertones o la neutralización del reino de Vilcabamba en el Perú colonial.

Entonces ¿Por que los y las sujet@s, son imprescindibles para reconstituir nuestras memorias? Porque ellas y ellos nos remiten a las prácticas sociales, que con conciencia de si, reprodujeron dignidad de seres libres, en la intimidad de la vinculación empática de la reproducción social comunitarista. Parir con partera puede ser subversivo, sobre todo cuando la intimidad de la parturienta y la comadrona, establecía una complicidad insalvable para el orden. O la persistencia recreada y reconfigurada de comunitarismos es lo que permite a Gabriel Condorcanqui, Tupac Amaru, irrumpir con lo que probablemente sea la mayor insurrección indígena del siglo XVIII. Un sujeto reconstituido en comerciante, transportista de mulas y subcontratista de la Mina de Potosí, mezcla subversivamente las condiciones cotidianas de existencia para constituir ejército de mestizos, indígenas y españoles para asaltar finalmente al Cuzco.

Digámoslo de una vez por todas junto a Enrique Dussel “… La cultura popular, colonial y hasta el presente, no deja de tener una conexión ininterrumpida con la cultura amerindia, con diferencias regionales profundas (tan profundas como eran las culturas amerindias entre ellas) determinando todavía hoy la personalidad nacional de la cultura de nuestros países, de sus regiones internas, de sus tonos en el lenguaje. Modismos, música, arte, artesanías, creencias…, cultura. Nuestros antepasados no han muerto, viven en nosotros todavía…”[1]

Y por ello, es que las presencias de las prácticas sociales, puestas a la luz de todos nosotros revelen, no el pasado convertido en reliquia, sino que alumbren nuestras prácticas sociales contemporáneas. Y de ahí su radicalidad. Cada fresco, cada historia oral, cada poesía, cada teatralidad callejera, cada procesión por ejemplo, en Mexico de hoy, con miles de cristos comunitarios, con rostros diferentes, muestran las posibilidades subversivas de las intimidades comunitarias puestas en movimiento. Las prácticas sociales de las sujetas y los sujetos, imperceptible o violentamente transitan de objetos de estudio a sujetos de la historia. Prácticas que son no visibles y no institucionalizadas y que modifican los modelos representacionales. Entonces desde esas subjetividades, se nos hace presente que estas prácticas tienen posibilidades mayores de negociación y son también elusivas para interactuar con el poder. Estas subjetividades son polifónicas y no todas se escuchan igual. Y con estos sujet@s se debe dar cuenta del contexto de producción y este contexto como el contexto de enunciación.

Cada una de estas prácticas, se revuelven sobre si mismas, interrogando el mundo por el cual transita el sujet@ y resuelven en cada caso las marcas identitarias que se activan para interactuar: (soy un tupí que tañe un laúd), soy mapuche que diseño proyectos para el fosis, soy…puedo ser…en una construcción autoconducida de múltiples identidades, que también son condicionadas y determinadas por el contexto de producción, en espacios y tiempos singulares con despliegues históricos situados. Y ello, obliga a pensar estas prácticas y sujet@s desde la extrañeza y no desde las certezas…mirar con suspicacia los fenómenos…mirar provisoriamente.

Es ésta la extrañeza convertida en propuesta política, de la cual nos habla García Linera cuando sostiene“…Ahora bien, por lo general, las normas, funciones, instituciones y representaciones con las que se ha constituido la vida estatal en Bolivia sólo han tomado como universo de representación, de interpretación y síntesis general, a las prácticas y disposiciones políticas liberales (régimen de partidos políticos, voto individual y secreto, división de poderes, separación de la política respecto a la economía, etc.) resultantes de una inserción en la vida moderna mercantil, con sus hábitos de filiación electiva, de individuos parcialmente desarraigados de anclajes de parentesco o paisanaje tradicional y, por tanto, potencialmente aptos para formas de agregación partidaria y constitución del poder público mediante el mercado político moderno…En cambio, la mayoría de la población sumergida en estructuras económicas cognitivas y culturales no industriales, y encima detentadoras de otras identidades culturales y lingüísticas, es portadora de otros hábitos y técnicas políticas resultantes de su propia vida material y técnica….”[2].Sin lugar a dudas necesitamos este tipo de extrañezas…

Alejandro Díaz.

Publicado: 31/05/2010

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.

1. Gruzinski, Serge, La guerra de las Imágenes, de Cristóbal Colon a Blade Runner (1492-2019), Fondo de Cultura Económica, México, 2006.

–, El Pensamiento Mestizo, Ediciones Paidos Ibérica, S.A., Buenos Aires, 1999.

2. Bernand, Carmen y Serge Gruzinski, Historia del Nuevo Mundo, Tomo II Los Mestizajes. 1550-1640

3. Ribeiro, Darcy, El Pueblo Brasileño, La formación y sentido del Brasil, Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 1999.

4. Martínez C. José Luís, Voces, discursos e identidades coloniales en los Andes del siglo XVI, en www.uchile.cl/facultades/cesculturales/notas.

5. Bethell, Leslie Editor, Historia de América Latina, Tomo IV, América Latina Colonial: Población, Sociedad y Cultura., Cambridge University Press, Cambridge, 2000.

6. Bethell, Leslie Editor, Historia de América Latina, Tomo I, América Latina Colonial: La América latina Colonial: La América Precolombina y la Conquista, Cambridge University Press, Cambridge, 2003.

7. Periódico Mapuche Azkintuwe en Internet.

 



[1] Enrique Dussel, Cultura Latinoamericana y Filosofía de la Liberación en Internet http://enriquedussel.org/map.html
[2] Álvaro García Linera, Articulo en Red Voltaire Democracia liberal v/s Democracia Comunitaria, http://www.voltairenet.org/auteur120071.html?lang=es

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