• 27/julio/2010 •

¿Tenemos identidad deportiva?

<b>Cristián Luarte Rocha</b><br>Director Pedagogía en Educación Física Universidad San Sebastián.

Cristián Luarte Rocha
Director Pedagogía en Educación Física Universidad San Sebastián.

Hablar de deporte en la actualidad podría ser sencillo. Algunos lo entienden como un fenómeno social de múltiples posibilidades, otros como un espacio privilegiado de los seres humanos para reconocernos como personas, mostrando nuestras fortalezas y reconociendo nuestras debilidades.

Desde su aparición, el deporte ha evolucionado significativamente, ya sea por brindar espectáculo, por una comercialización desproporcionada, justificaciones políticas e imagen corporativa, entre otras posibilidades.

Sin duda, el deporte constituye un patrimonio sociocultural del ser humano. Dentro de estas oportunidades es pertinente hablar de “identidad deportiva”, generando inmediatamente el debate. ¿Será importante reflexionar acerca de la identidad de un pueblo para que, en función de ello, encontremos su significado?, ¿qué importancia tiene la dimensión cultural: nuestros orígenes, nuestro pasado?

Tengo la sensación que nuestra mirada es la que hemos recibido durante la formación escolar y más tarde profesional, es decir, una visión reduccionista y carente de identidad, tomando herencias de otras culturas. No trato de manifestar un rechazo a este lastre histórico, sólo plantear si somos o no un país con identidad deportiva.

Lamentablemente creo que no, y por eso debemos reconocerlo. Me agrada el deporte, lo he practicado toda mi vida, me apasionan algunos, me preocupan otros, me entristece la especialización precoz –donde niños y niñas son sometidos a grandes cargas físicas y psicológicas–, me asusta la acelerada transformación del homo-sapiens al homo-chip, pero sobretodo, me sorprende el poco conocimiento que tenemos de juegos con identidad cultural.

En la actualidad se nos invita a la práctica deportiva en familia. Y podríamos relacionarlo con la gran familia mapuche, núcleo fundamental de su organización social. Ellos han practicado desde su aparición el “palín”, juego comunitario que se desarrolla con el objetivo de fortalecer la amistad entre el lonko y su lof o entre dos comunidades. Si bien es una competencia, el acento está puesto en el encuentro y la celebración, y por eso se evita provocar daño físico en los contrincantes.

En el mes de septiembre –Fiesta Nacional– celebraremos nuestro Bicentenario. Desde esta perspectiva, sería interesante conocer en cuántos colegios se ha enseñado el “palín” o cuántos de nosotros lo ha practicado. El deporte es un patrimonio sociocultural del ser humano, pero ¿de qué deporte estamos hablando?

Cristián Luarte Rocha.

Publicado: 27/07/2010

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