• 21/marzo/2010 •

Terremotos y aterrizajes

<b>Loreto Ibañez Fontan</b><br>Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

Loreto Ibañez Fontan
Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

«Una sola palabra basta para destruir la dicha de los hombres».

(Chateaubriand)

Falta poco más de una semana para que se cumpla un mes desde aquel sismo grado 8.8 que, trágicamente azotó nuestro país, y a esta hora en que escribo, descubro que apenas hace diez días asumió en Chile el nuevo Presidente Sebastián Piñera. Ya sé que lo que digo, de novedoso no tiene nada, pero es curioso como ambos «eventos», que quedarán -por lógica- plasmados en la Historia Patria, se cruzaron de un modo que me lleva a creer aún menos en las casualidades… pienso entonces ¿será cierto que a veces son necesarios ciertos remezones?

Tengo plena conciencia respecto de la gravedad de mi comentario, pues podré estar muy trastocada, pero más trastocados, según mi opinión, están aquellos que continúan insistiendo que tener a Piñera como nuevo Presidente es una «verdadera tragedia»… ¡qué egoísmo!

Tragedia fue la que sufrieron miles de compatriotas que perdieron todo, incluso a sus seres queridos el pasado 27 de febrero, en un terremoto calificado por expertos, como uno de los seis más violentos de los que se tenga registro. Tragedia fue el tsumani que ocurrió durante la madrugada de ese mismo día… ¿decir que Piñera es una Tragedia? ¡Por favor! Hasta, que soy el ser humano más cercano a «Mowgly» de EL LIBRO DE LA SELVA, lo encuentro un descriterio falto de clase y cordura.

Me voy a confesar: El día del Traspaso de Mando, cuando, el plena ceremonia, una réplica de proporciones aterró tanto a autoridades chilenas, como extranjeras (que en su mayoría adelantaron sus viajes de regreso), me apreté la guata con los chistes:

-Que la «Tía» Gladys Marín (periodistas… ¿recuerdan sus mariscales para la clásica conferencia de prensa de los días Primero de enero? Inolvidables ¿cierto?) y «Don Chicho» estaban penando para moverle el piso al «pobre» Piñera… de Derecha o de Izquierda, quien no se rió, tiene que haber sido muy amargo.

Pero vamos a lo concreto: El Terremoto fue tragedia, y todos los chilenos (obvio que también Piñera) quedamos «terremoteados».

Leía en el diario El Mercurio, página A19, que incluso nuestro lenguaje sufrió ciertos cambios… «al hablar del terremoto, se activa un «lenguaje vernacuar», se deja de lado la lengua más formal para apuntar a una informal y más propia. Puede incluir un ritmo más veloz, diminutivos y formas de expresión propias con el sitio geográfico donde se crió la persona…»…»Hay esfuerzos de decir lo indecible, de expresar lo inefable. Movemos mucho las manos, arqueamos las cejas, buscamos nuevos adjetivos para describir lo nunca antes visto. Sin embargo (y he aquí lo más impactante según creo yo), la vastedad del desastre y el sentimiento de orfandad que nos provoca, nunca se dejan decir plenamente»

Me pregunto entonces, tras el terremoto… ¿acaso alguien escuchó a alguna autoridad a través de los medios de comunicación? algo así como: «¡Chucha, mansa cagadita!»…Creo que hoy El Mercurio no mentía… «la vastedad del desastre y el sentimiento de orfandad que nos provoca, nunca se dejan decir plenamente.

Entonces, también creo que estaremos de acuerdo… el terremoto fue una gran Tragedia que aún no está superada; en el caso de la llegada de Piñera al sillón Presidencial de La Moneda, podríamos hablar de un «aterrizaje forzoso», que nada tuvo que ver con reales almas en pena.. fue el destino, y aunque yo no crea en las casualidades en insista en decir que «por algo ocurren las cosas», al menos a Don Seba le quedan cuatro años para demostrar si su licencia de piloto de helicóptero es verdadera o trucha (veremos cómo lo hace para conseguir que Chile unido alce otra vez el vuelo y salga mejorado, y si además, quiera o no es dueño de LAN Chile, la principal línea aérea del país, por lo menos yo le voy mandar buenas vibras… ya dije, su llegada fue un «aterrizaje forzoso», pero que no me venga después, con respuestas del tipo «si se caen los aviones…», porque entonces mando a las pailas mis palabras y me pongo los guantes de Kick Boxing.

A todo esto y para que confíen en mí cuando digo que yodos los chilenos seguimos «terremoteados» ¿se dieron cuenta que incluso se nos olvidó hacer el tradicional cambio de hora?… (Qué suerte… siempre he preferido el horario de verano, aunque por despistada frente a esta misma tradición en años anteriores, reconozco que por no adelantar mi reloj, he perdido varios aviones, y mis aterrizajes en sos casos, han sido «mucho más que forzosos: FORZADOS».

Atentamente, terremoteada, pero jamás aterrizada.

Saluda atentamente a ustedes

Loreto Ibáñez Fontan.

Publicado. 22/03/2010

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