• 24/septiembre/2010 •

Tragedia minera y libertad de informar

<b>Cristián Sandoval Cabezas</b><br>Director de Periodismo Universidad San Sebastián.

Cristián Sandoval Cabezas
Director de Periodismo Universidad San Sebastián.

Primero fue el accidente. Posteriormente, la desaparición. Y luego, el (feliz) hallazgo de los 33 mineros del yacimiento San José, con vida. Qué noticia. Qué momento. Y sin libreto de por medio, el drama que viven estos hombres en el norte de Chile dejó de ser local y se convirtió en un hecho de conocimiento y seguimiento mundial, con cobertura de CNN, BBC, NBC, Al Jazeera, Televisión Española y Radio Francia, entre muchos otros medios internacionales.

La mina, donde se encuentran atrapados a 700 metros de profundidad y bajo un manto de miles de toneladas de roca, es hoy escenario no sólo de una poderosa maquinaria para traerlos con vida a la superficie, sino también punto de encuentro para escritores nacionales y extranjeros, científicos de la Nasa y –por cierto– centros de prensa.

Al igual de lo que ocurrió con el terremoto y maremoto, el Periodismo –como profesión– se convirtió en uno de los ejes centrales del difícil proceso de orden público y comunicación de crisis, además de “portavoz” de noticias y testimonios que salieron al mundo en sonido, imagen y texto.

Hubo momentos, tras el llamado 27-F, en que la prensa también cedió ante el rating, el drama hecho humano, el sensacionalismo de miles de imágenes de olas destruyendo todo a su paso, el llanto de una madre que perdió a sus hijos o de un esposo cuya familia no sobrevivió, y –pese a ello– siguió rescatando personas.

Como lo ha sido siempre, la distancia entre el drama real y el sensacionalismo es muy frágil. Y se repite lo mismo con los 33 mineros. Pasamos del hecho, al drama y después al “reality”. Transmitido en vivo desde el noticiero hasta el matinal, pasando por programas de investigación y terminando en espacios de conversación. Falta poco para caer en farándula, quizás demasiado poco.

Es por eso que las escuelas de Periodismo, el Consejo de Ética de los Medios de Comunicación, el Colegio de Periodistas y la Asociación Nacional de la Prensa tienen la gran misión de analizar esto y sentar las bases para construir mejores políticas de información.

La libertad de informar debe ser intocable, de eso no hay duda, pero no se puede apelar a todo en nombre de ella. Lamentablemente, en algunos casos, parece dar lo mismo: hay que captar audiencias. Muy peligroso.

Los 33 mineros, al igual que muchas otras víctimas de accidentes que no han tenido esta cobertura, le han regalado a Chile y al mundo una lección de sobrevivencia, única; un ejemplo de humildad, de esfuerzo y de trabajo. Y los medios tienen el gran desafío de informar como corresponde. Sin más, ni menos. Responsablemente. Por el bien de una sociedad que merece respeto.

Cristián Sandoval Cabezas.

Publicado: 24/09/2010

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