• 09/octubre/2009 •

Una ministra díscola

<b>Aldo Cassinelli</b><br>Administrador Público y académico de la Universidad Central.

Aldo Cassinelli
Administrador Público y académico de la Universidad Central.

La muerte de la ex ministra del Régimen Militar, Mónica Madariaga, no se preveía tan cerca. Si bien la enfermedad que la aquejaba hace tanto tiempo hacía previsible su desenlace, sus últimas actuaciones y apariciones públicas no reflejaban la gravedad de lo que le ocurría.

Para ponerlo en términos actuales, la ex ministra sería una díscola de su época, teniendo un parentesco con el general Pinochet – eran primos-, fue una de las pocas personas de alto rango que lo enfrentó públicamente en su calidad de Secretaria de estado en la cartera de justicia.

Para algunos puede sonar inconsecuente, pero ella mantuvo sus pensamientos e ideas y los defendió independiente de quien tuviera al frente. Fue muy disciplinada en sus cargos y se reconoce su trabajo, pero también muy mordaz en sus opiniones, lo que le valió una suerte de ostracismo de parte del sector político que la vio emerger.

Sus apariciones y comentarios por lo general estaban llenos de polémica y el último no fue menor. En una entrevista a un programa regional de la provincia de San Antonia y con Tombolini como entrevistador, Madariaga señaló que había intervenido para evitar que el actual candidato de la Alianza fuera a la cárcel. Todo esto a petición de su hermano, que también era ministro de estado.

Lo anterior fue tajantemente desmentido, tanto por el candidato como por su hermano José. Pero ella, con su ímpetu, continúo defendiendo sus afirmaciones.

Entre los hitos para la historia que nos deja como ministra, figuran uno que aún mantiene la polémica. Bajo su administración como secretaria de Estado se promulgó el Decreto Ley N° 2.191, más conocido con el nombre de Ley de Amnistía, del cual usted tendrá una posición clara frente a él.

Cerrado su paso por el gobierno militar, al culminar su destinación en la OEA en 1983, se retira de la esfera política, a la cual retorna por un breve período para ser candidata a senadora por la región de O’Higgins en 1997, representando al Partido de Unión de Centro Centro Progresista, el partido de Francisco Javier Errázuriz sin tener mayor fortuna.

No podemos dejar de señalar que fue ella una de las pocas personas del entorno más cercano al ex general Pinochet, en reconocer las violaciones a los derechos humanos y pedir disculpas por ello. Era 1985 y lo hacía en una muy recordada revista de oposición de la época.

Aldo Cassinelli.

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