• 01/septiembre/2009 •

UNASUR: ¿Confrontación o cooperación?

<b>Guillermo Holzmann</b><br>Magister en Ciencia Política. Director Area Estrategia, Prospectiva, Seguridad y Defensa Analista Político. Socio - Director ANALYTYKA Consultores. Presidente Capitulo 233 ASIS Internacional.

Guillermo Holzmann
Magister en Ciencia Política. Director Area Estrategia, Prospectiva, Seguridad y Defensa Analista Político. Socio - Director ANALYTYKA Consultores. Presidente Capitulo 233 ASIS Internacional.

UNASUR fue concebido como una instancia de convergencia y coordinación para la cooperación. Si bien, sabemos que la cooperación es una expresión y herramienta para superar los conflictos, lo cierto es que mas allá de los acuerdos logrados en áreas sanitarias y expresiones de apoyo en temas energéticos, la cooperación ha resultado ser escasa y, en la práctica, ha ido convirtiendo a UNASUR en un organismo que no logra consolidar su identidad como tampoco esclarecer su rol en la región.

La última reunión en Bariloche es expresión de ello. La agenda de la reunión termina manejándose en términos mediáticos mientras que la declaración final se rige por los principios acordados de UNASUR. La cuestión es que bajo este contexto, UNASUR se está transformando en un espacio de confrontación y lucimiento mediático antes que en una instancia de convergencia.

Frente a aquello, corresponde preguntarse por sus implicancias. La primera de ellas es que se ratifica que la generación de instancias institucionales en América del Sur no genera resultados directos en el ámbito de la integración, con lo cual posibilidad de integrarse constituye un factor retórico antes que real. El segundo punto a destacar es la evidente carencia de una visión a futuro que sea concreta y evaluable en cada país que permita identificar intereses comunes y establecer posiciones y recursos a utilizar de manera coordinada por los países, el tercer factor que fluye claramente es la existencia de distintas visiones al interior de América del Sur. Al efecto, la visión bolivariana representada por el liderazgo que Chávez ejerce en algunos países se enfrenta a la opción globalizadora del resto de los países que visualizan como camino al desarrollo una intensa interacción económica y comercial con el mundo, un cuarto factor es el resultado de los dos anteriores, en el sentido que al no existir visión de futuro o intereses y posiciones comunes, inevitablemente se destacan los conflictos bilaterales, ya sea asociados a la desconfianza o a la posibilidad de construir argumentos para debilitar otras posturas.

En suma, UNASUR difícilmente podrá mostrar una estrategia de cooperación para la integración, sin que haya de por medio una voluntad política asociada a cuestiones concretas. Por lo pronto, el solo hecho de que América del Sur aparezca dividida en torno a los ejes de la globalización y el proyecto bolivariano, será imposible pretender avances significativos. En este escenario, el rol de los países con mayor influencia supone asumir la responsabilidad de la búsqueda de consensos primarios que sean coherentes con la realidad internacional. De esta forma se explica, la declaración de Bariloche en el sentido de destacar la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y el crimen organizado, aspectos ya validados a nivel internacional.

Una efecto colateral de todo ello, es que mientras se visualizan intentos por imponer agendas propias a partir de lo mediático resulta cada vez mas claro las asimetrías que hay entre los países que han optado por la inserción plena en la globalización de aquellos que están con un proyecto distinto. Estas asimetrías, si no se le coloca una debida atención, serán las que plantean un escenario complejo, conflictivo y preocupante a futuro. La cuestión de fondo es que al no existir ese horizonte en el tiempo, se seguirá marcando la agenda de manera reactiva. Y como todos sabemos, la reacción tiende a ser autorreferente, aislacionista y muchas veces improvisada.

Guillermo Holzmann.

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