• 14/octubre/2010 •

Victoria compartida

<b>Emilia Labarca</b><br>Estudiante de Ciencia Política Universidad del Desarrollo.

Emilia Labarca
Estudiante de Ciencia Política Universidad del Desarrollo.

El pasado 26 de septiembre, por una vez más se realizaron algún tipo de elecciones en mi país Venezuela; la particularidad de éstas últimas, no sólo fue su carácter más importante, ya que fueron elecciones de la “Asamblea Nacional” (Parlamentarias), sino lo llamativo fue el resultado que las mismas arrojaron.

Todos alguna vez escucharon el descontento que existe con el Presidente Chávez, seguramente en el extranjero se siente como una suerte de “rumores de pasillo”, ya que si bien se sienten quejas, desconciertos e historias de una cierta manera similares a algún episodio de la vida política chilena, la gran pregunta entonces es ¿Qué hace allí aún el presidente? Y ¿Cómo es que aún gana las elecciones?

Esta vez la realidad y la noticia que se vivió el 27 de septiembre a las 2:00am fue distinta. Después de horas de espera del boletín oficial, la sensación que se tuvo al obtener, por parte de la “dormida oposición”, el 52% de los votos, con un 66,45% de participación, teniendo una de las más bajas tasas de abstención en los últimos tiempos; fue lo que yo llamo desde la distancia, una pequeña luz de esperanza para el país.

Ahora bien si pensamos ¿Qué significa éste 52% y esos 65 puestos en la Asamblea?, en conjunto con que ¿Realmente ahora el Presidente Chávez está dispuesto a compartir ese pedacito de reino en el que vive?, vemos separadamente 2 cosas: la primera hace referencia a haber obtenido la mayoría absoluta de votos, que si lo comparamos con el sistema electoral chileno para una elección presidencial, significa la victoria inmediata sin necesidad de segunda vuelta, lo que definitivamente no es menor, ya que además de eso nos indica un claro desconcierto de más de la mitad de la población, con respecto al “Socialismo del siglo XXI”.

La segunda cosa que vemos a raíz de éstos resultados es el alto número; aunque no directamente proporcional con los votos obtenidos, cosa que haré referencia más adelante; de puestos ganados en la Asamblea, cosa que además no se tenía anteriormente en lo absoluto debido a la decisión que se tomó por parte de la oposición de retirar las candidaturas de la anterior vez, lo que hizo que la Asamblea fuera completamente “Roja Rojita” y así se diera el visto bueno sin contrapesos a las decisiones y caprichos de Chávez. Sin embargo la realidad actual refleja que a partir de enero de 2011, el oficialismo se vea obligado a negociar la toma de decisiones con la oposición, ya que solo no conforma los 2/3 de diputados necesarios para la aprobación de leyes, cosa que ciertamente el gobierno actual no esperaba.

Ahora bien, para retomar la idea esbozada anteriormente a cerca de los números no directamente proporcionales, sucedió por la redistribución repentina y cuestionada de los diputados por Estados a las elecciones, y hace notar, cómo es que Estados con pocos habitantes tengan el mismo número de diputados a elegir que aquellos que tienen millones de personas; sin embargo en esto no ahondaremos en esta ocasión.

En vista de esto, se deja claro que sí existe esta oposición que algunos consideraban dormida y que hay que llamar a despertar para que se restablezca un cierto equilibrio del poder y el mismo Estado de Derecho.

Ahora queda sólo esperar y ver qué pasa desde aquí, hasta la asunción de los nuevos diputados, que no se produzca una “feria” de aprobación fugaz de leyes favorables al Socialismo del siglo XXI, y que se obligue al Presidente Chávez a compartir su propio reino, y así convertirlo en una verdadera democracia tan anhelada por todos y supuestamente consolidada en Venezuela según los partidarios de la revolución.

Emilia Labarca.

Publicado: 14/10/2010

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