• 19/enero/2010 •

¿Vivir para trabajar o trabajar para vivir?

<b>Hernán Pape</b><br>Académico de Economía y Finanzas en la Facultad de Administración y Ciencias Económicas de la Universidad Central. Ingeniero Civil, Magíster en Administración, y Doctor (c) en Ciencias Empresariales, por la Universidad Autónoma de Madrid, España.

Hernán Pape
Académico de Economía y Finanzas en la Facultad de Administración y Ciencias Económicas de la Universidad Central. Ingeniero Civil, Magíster en Administración, y Doctor (c) en Ciencias Empresariales, por la Universidad Autónoma de Madrid, España.

Los antiguos filósofos griegos planteaban preguntas tales como: ¿Quién soy? ¿Para dónde voy? y otras de respuestas no tan sencillas. Bueno, en esta columna no quiero ser tan ambicioso, y sólo quiero reflexionar sobre preguntas más simples, pero no por ello menos importantes: ¿Por qué razón trabajamos? ¿Qué parte de nuestro tiempo se lo dedicamos a la familia? ¿Y qué parte a nuestro trabajo?

El psicólogo Abraham Maslow plantea que una persona actúa de acuerdo a una jerarquía de necesidades, que parte desde las necesidades más básicas, tales como alimentarse o dormir, hasta las más abstractas y difíciles de lograr, como la autorrealización.

Por otra parte, la Economía es una ciencia social que estudia la asignaciónóptima de los recursos tratando de satisfacer necesidades infinitas con recursos escasos.

Considerando lo recién expuesto, ¿A usted le gustaría tener un mejor sueldo o ingreso mensual? ¿Qué recurso o activo personal está dispuesto a sacrificar para trabajar más horas y mejorar sus honorarios? ¿Vale la pena hacerlo?

Sin duda, trabajar más le reportarámúltiples beneficios. Generará mayores ingresos, lo cual le permitirá acceder a un mayor bienestar material. A lo mejor, podrá adquirir un automóvil más moderno o un televisor de última generación. O cambiarse a una vivienda más amplia.

Además, esa mayor bonanza económica dará motivo para que sus cercanos o familiares lo vean como un profesional exitoso y gozará de un mayor reconocimiento social.

Sin embargo, “No todo lo que brilla es oro” dice el refrán.

Todos sabemos que el día tiene 24 horas y que necesitamos en promedio siete u ocho horas para dormir. También requerimos desplazarnos al lugar de trabajo, y destinar cierto tiempo a compras o pagos de cuentas. ¿Por lo tanto cuántas horas diarias tenemos para compartir con nuestra familia o nuestros seres queridos? Saque cuentas, durante la semana una par de horas en la noche, algo de tiempo en las mañanas y el anhelado fin de semana.

¿Será una buena decisión trabajar más tiempo a costa de sacrificar la relación familiar?

¿Qué sentirán los hijos al ver a sus progenitores llegar tarde o priorizar actividades donde ellos no participan?

Recuerdo haber escuchado:”La familia es la base de la sociedad”. ¿Es realmente así?, ¿Contribuimos a fortalecer la relación de pareja?, ¿Apoyamos a nuestros hijos en su formación educativa?

Sólo usted lo sabe. El hombre tiene su ciclo de vida: nacemos, crecemos, llegamos a ser adultos, envejecemos y. finalmente, fallecemos, dejando nuestra huella o frutos, de acuerdo a lo sembrado y trabajado a lo largo de los años.

“Por sus frutos los conoceréis”, dice un conocido párrafo bíblico. No olvidemos que la esperanza de vida en nuestro país es un poco más de setenta años. El tiempo transcurre cada vez más rápido. Nuestro cuerpo se va gastando y las fuerzas se van minando con el tiempo. Y la vida continúa con su proceso natural: los hijos crecen, luego se van. Por lo tanto, hoy es el momento de sembrar y conjugar con mayor fuerza el verbo Ser en vez del Tener.

¿Qué afirmación lo representa mejor? “Soy un buen padre o un buen profesional” o “Tengo un auto y una casa nueva”. Usted decide.

A lo mejor contestará: las dos cosas. Pero los recursos son escasos y limitados, dice la teoría económica.

Hemos hablado de trabajo y familia. ¿Quépasa con nuestro rol de ciudadano o miembro de esta sociedad? ¿Participamos en alguna comunidad de tipo social, religiosa, política, deportiva o de otro tipo?, ¿Cómo contribuimos a mejorar nuestra sociedad y expandir el bien común ?

Muchas veces, la respuesta a estas preguntas es: “No tengo tiempo”. Una vez más nos damos cuenta de la escasez de este valioso activo que todos tenemos: el tiempo, pero que no siempre es bien administrado o asignado.

Finalmente, permítame la última pregunta: ¿Usted trabaja para vivir o vive para trabajar?

Hernán Pape.

Publicado: 20/01/2010

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