• 18/noviembre/2019 •

Y la cocina se abrió

<b>Jorge Gillies</b><br>Periodista y académico de la Facultad de Humanidades y Tecnología de la Comunicación Social, UTEM

Jorge Gillies
Periodista y académico de la Facultad de Humanidades y Tecnología de la Comunicación Social, UTEM

Más allá de todas las frases y gestos grandilocuentes –en definitiva nunca sabremos cuántos votaron por convicción y cuántos lo hicieron por salvar su estatus- lo importante del acuerdo parlamentario por una nueva Constitución es que por fin la clase política reaccionó para ponerse a tono con las demandas de la sociedad.

La ominosa “cocina” se tuvo que abrir y operar a la vista del público. Y es muy difícil que la vuelvan a cerrar, porque la opinión pública aprendió la lección y seguirá atenta y movilizada, toda vez que las demandas sociales siguen en pie. Por tanto, no habrá un nuevo cheque en blanco para la política, como sucedió a comienzos de la transición en la década de 1990.

Con todo, es probable que la presión disminuya, por lo menos en el corto plazo. Existe un cierto carácter legalista en nuestra población que nos hace pacientes en tiempos de crisis cuando se vislumbra una salida. No olvidemos que la oposición a Pinochet decidió aceptar a mediados de 1987 las reglas para el plebiscito de octubre de 1988.

Son otros tiempos y otras generaciones las que llevan la voz cantante, pero aun cuando nadie se haga demasiadas ilusiones, el acuerdo de la madrugada del 15 de noviembre sí será interpretado mayoritariamente como un triunfo y como continuidad lógica de las masivas movilizaciones sociales, en especial la del 25 de octubre pasado.

Porque es el preámbulo del entierro definitivo de la Constitución de Pinochet, por mucho que esta haya sido reformada. Y aunque se trate por lo pronto de un hecho simbólico, la comunicación política necesita de símbolos para mantenerse vigente.

La población también necesita de estos símbolos, pero no son suficientes. También requiere de soluciones a sus demandas más acuciosas. La política no podrá volver a ignorar este hecho. Ya no están los tiempos para ello.

 

Jorge Gillies
Académico de la Facultad de Humanidades y Tecnología de Comunicación Social, UTEM.

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