• 22/enero/2010 •

Planificación estratégica en el rediseño de la gestión pública

<b>Marcelo Torres</b><br>
Sociólogo de la U. Central.

Marcelo Torres
Sociólogo de la U. Central.

La generación de cambios en la gestión institucional no es solo resorte de las cúpulas directivas de llevar a cabo un proceso de innovación, sino que del aporte concertado y articulado entre los diferentes subsistemas de las administraciones públicas, produciéndose un efecto de “sinergia organizacional” donde “el todo es más que la suma de sus partes”.

Es fundamental consolidar la Planificación Estratégica como una metodología de trabajo capaz de dar respuesta a las tareas cotidianas, que de forma planificada, significaría atender y resolver consensuadamente con los funcionarios los temas de diseño, gestión y priorización de proyectos en materia de gestión financiera y del recurso humano existente al interior de la administración pública.

Este hecho permitiría trabajar la multidimensionalidad de los procesos institucionales, donde la información es levantada y organizada de acuerdo con los intereses de los distintos actores que componen la institución como también a partir de los intereses y necesidades de la ciudadanía.

Este instrumento metodológico proporcionaría una apropiación del proceso de la gestión, por parte de las autoridades, los funcionarios y los ciudadanos. La adopción de éstos como herramientas de trabajo, significaría un cambio de actitud, remplazando la atención que actualmente existe a los problemas puntuales y emergentes, por acciones estratégicas encaminadas a generar un espiral de desarrollo y participación.

Por lo tanto, los desafíos en las administraciones públicas no necesitan solo de una inyección de recursos financieros, sino que de una readecuación de los medios existentes, pues los recursos materiales y humanos existen. Sólo se requiere de una intencionalidad política y técnica para generar verdaderos procesos de cambio.

En este sentido, resulta fundamental un trabajo con los funcionarios, tanto para conocer sus fortalezas como sus áreas a mejorar; y así desarrollar un trabajo territorial acorde a las necesidades de la comunidad. Se estima que la utilización de la planificación estratégica, como herramienta metodológica, permite hacer un diagnóstico inicial y visualizar escenarios futuros.

Este momento es de vital importancia, pues es donde se incorpora a los diferentes niveles de la estructura: directivos, profesionales, técnicos, administrativos. Es decir, todas y cada una de las partes son fundamentales en el proceso planificador, logrando construir un plan de gestión institucional que permita que cada uno de los componentes de la estructura asuma un rol importante en el proceso a desarrollar. Esta visión institucional requiere, por parte de los funcionarios públicos, de destrezas y competencias para ejercer una gestión social innovadora. Vale decir: agentes proactivos, creativos, con flexibilidad cognitiva y comprometidos con una propuesta que rompe con la estructura administrativa clásica.

Por último, es necesario legitimar una gestión proactiva, que busque cambios en la cultura organizacional, profesionalizando los equipos de trabajos responsables de estos procesos. Es decir, profesionales y técnicos del área de las ciencias sociales con experiencia en la temática y no agentes políticos que se convierten en obstaculizadores del trabajo.

En definitiva, es un proceso que requiere de la concertación de funcionarios públicos capaces de entender los desafíos de una gestión proactiva acorde con los cambios sociales que se han ido generando en nuestro país.

Marcelo Torres.

Publicado: 22/01/2010

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